En El Guarco, en la provincia de Cartago en Costa Rica, Vantage Point Global acaba de inaugurar lo que presenta como el primer laboratorio del país dedicado a la fabricación de medicamentos a base de cannabis.
Inaugurada el 28 de agosto, la planta permitirá transformar directamente en Costa Rica las flores procedentes de los cultivos locales en productos acabados. Se trata de un avance importante para una industria que, hasta ahora, se había desarrollado principalmente en torno a la producción y la exportación de materia prima.
Del cannabis cultivado en Costa Rica a los medicamentos terminados
Operando bajo la marca Hybrida Farms, la filial costarricense de Vantage Point Global podrá ahora integrar más etapas de transformación in situ. En concreto, el laboratorio producirá aceites de cannabis, concentrados, jarabes y comprimidos destinados al uso médico.
La empresa se centra especialmente en los mercados europeos, con Alemania, Suiza y el Reino Unido entre los destinos anunciados. A largo plazo, también pretende comercializar sus productos en Costa Rica, siempre que el marco normativo permita su registro.
El país legalizó el cannabis con fines médicos y terapéuticos en 2022 mediante la Ley 10.113, que también regula la producción de cáñamo con fines alimentarios e industriales. Cuatro años después, la aplicación de esta ley sigue siendo, no obstante, incompleta.
Las lagunas normativas siguen complicando el registro de los medicamentos terminados en el mercado nacional, a pesar de que sí es posible su producción con fines de exportación.
Durante la inauguración, el exvicepresidente costarricense Stephan Brunner resumió esta contradicción:
«Lo que estamos presenciando hoy es un auténtico milagro en Costa Rica. A pesar de nuestra lentitud a la hora de aplicar una ley aprobada hace cuatro años, esta empresa ha cumplido su promesa de quedarse».
Primera exportación a Europa en marzo
La inauguración del laboratorio se produce unos meses después de otro hito importante. El 13 de marzo de 2026, Hybrida Farms llevó a cabo la primera exportación costarricense de cannabis medicinal a la Unión Europea.
La producción contaba, entre otras cosas, con la certificación GACP (Good Agricultural and Collection Practices), un marco normativo que regula el cultivo, la cosecha, el secado, el almacenamiento y la trazabilidad de las plantas destinadas a usos farmacéuticos.
Este primer envío permitió a la empresa demostrar su capacidad para cumplir con los exigencias de un mercado europeo especialmente regulado. La llegada de una planta de transformación local le permitirá ahora conservar en Costa Rica una mayor parte del valor añadido de la cadena de producción.
Este desarrollo también podría tener repercusiones en el empleo en Cartago. Según Vantage Point Global, una parte de las operaciones da empleo actualmente a unas 85 personas. La plantilla podría llegar a alcanzar los 420 empleados si todo el proyecto se desarrolla según lo previsto.
Un desarrollo industrial que sigue bajo vigilancia
Sin embargo, este crecimiento va acompañado de un litigio medioambiental. En febrero, la Fiscalía Ambiental y la Policía Judicial de Costa Rica registraron las instalaciones de Hybrida Farms en el marco de una investigación centrada, entre otras cosas, en posibles daños a humedales y espacios protegidos situados en torno a manantiales y cursos de agua.
Se ha imputado a dos personas en este procedimiento, sin que se haya dictado sentencia alguna hasta el momento. Además, la Sala Constitucional ha ordenado que se mantenga la suspensión de las obras relacionadas con el proyecto industrial mientras las autoridades medioambientales examinan el expediente.
La inauguración del laboratorio ilustra así las dos dinámicas que caracterizan actualmente el cannabis medicinal en Costa Rica: por un lado, un sector orientado hacia los estándares farmacéuticos internacionales y la exportación; por otro, un mercado interior que sigue viéndose frenado por su marco normativo.
Cuatro años después de la legalización, la cuestión es ahora saber si Costa Rica seguirá siendo esencialmente un proveedor para los mercados extranjeros o si los medicamentos producidos en Cartago también podrán estar disponibles para los pacientes del país.