San Francisco podría convertirse en la primera ciudad de la región de la bahía en autorizar los cafés de cannabis, donde los clientes podrán consumir cannabis en el local mientras se les sirve comida y bebidas no alcohólicas.
Esta medida, aprobada por la Junta de Supervisores de la ciudad el 15 de julio por 7 votos a favor y 4 en contra, aplica la ley californiana AB 1775, una ley estatal aprobada en 2024 que otorga a los municipios la facultad de expedir licencias para estos establecimientos destinados a la atención de los consumidores.
A menudo comparado con el concepto de los coffeeshops de Ámsterdam, este nuevo modelo está diseñado para combinar el cannabis con la experiencia de una cafetería tradicional. Los productos adquiridos en el local deberán consumirse dentro del propio establecimiento, y no se permitirá ni el alcohol ni el tabaco.
La ordenanza se remitirá ahora al alcalde Daniel Lurie para su aprobación definitiva. Si se firma, entrará en vigor 31 días después, lo que permitirá a la Oficina del Cannabis de la ciudad comenzar a aceptar las solicitudes de autorización.
Una nueva oportunidad para el sector legal del cannabis
Los responsables municipales ven en esta iniciativa una forma de reforzar un mercado legal del cannabis que sigue sufriendo una importante presión económica. La caída de los precios, los elevados costes operativos y la persistente competencia del mercado ilícito han lastrado considerablemente a las empresas del sector del cannabis en toda California en los últimos años.
Según las estimaciones del Estado, alrededor del 60 % de todo el cannabis vendido en California sigue procediendo del mercado ilícito, lo que dificulta que los minoristas legales sigan siendo competitivos. El presidente del pleno municipal, Rafael Mandelman, quien presentó la ordenanza, considera que este nuevo modelo económico podría contribuir a revitalizar el comercio local.
«San Francisco acaba de dotar a nuestro sector del cannabis legal de una herramienta real para ser competitivo y crecer».
Durante el primer año, las solicitudes se limitarán a los minoristas que ya cuenten con una licencia y a sus socios. Transcurrido ese plazo, las nuevas empresas también podrán optar a una licencia de cafetería de cannabis.
Normas de funcionamiento estrictas para los futuros cafés de cannabis
Aunque la ordenanza amplía la gama de servicios que pueden ofrecer los dispensarios, también establece un marco específico. A diferencia de los dispensarios tradicionales, los cafés de cannabis no estarán autorizados a vender productos destinados a ser consumidos fuera del local, lo que garantiza que todo el cannabis adquirido permanezca dentro de las instalaciones.
Los operadores también deberán disponer tanto de una licencia expedida por la Oficina del Cannabis como de un permiso de consumo expedido por el Departamento de Salud Pública. Los servicios de restauración deberán cumplir las mismas normas de salud y seguridad que las aplicables a los restaurantes, mientras que la verificación electrónica de la edad será obligatoria en la entrada.
Los defensores de esta medida afirman que estas disposiciones crean un entorno regulado en el que los adultos pueden consumir cannabis de forma segura mientras disfrutan de comida y bebida.
Preocupaciones sanitarias y expansión del mercado
No obstante, la propuesta ha suscitado la oposición tanto de organizaciones de salud pública como de algunos operadores consolidados del sector. Grupos como la American Lung Association y la American Cancer Society Cancer Action Network han argumentado que autorizar el consumo en el interior podría exponer a empleados y clientes al humo de segunda mano, a pesar de los requisitos de ventilación.
Tal y como escribió Kesa Bruce, directora de defensa de la American Lung Association: «La ventilación no puede eliminar los riesgos para la salud asociados al tabaquismo pasivo».
Por otra parte, algunos se han preguntado si es oportuno introducir una nueva categoría de licencia cuando muchas empresas ya existentes siguen atravesando dificultades económicas. Kevin Reed, fundador de The Green Cross, ha instado a los responsables municipales a retrasar cualquier nueva expansión del mercado.
«Es la primera vez en mi carrera que me veo obligado a pedir al ayuntamiento que frene la expansión de las empresas del sector del cannabis».
Otros representantes del sector han señalado que muchos minoristas y servicios de reparto ya han cerrado sus puertas desde que comenzaron las ventas de cannabis con fines recreativos en la ciudad, y consideran que las autoridades deberían evaluar primero la salud económica del sector antes de dar cabida a nuevos operadores.
San Francisco no es la única ciudad que está probando este tipo de servicio. En Denver, varios establecimientos que ofrecen el consumo en el local sirven comida y bebidas no alcohólicas. Los ayuntamientos del sur de California también han probado salones de lujo adyacentes a los puntos de venta, aunque el servicio completo de restauración se ha visto a menudo limitado por las normas sanitarias y las ordenanzas municipales.