Tras más de veintiún meses de detención y la amenaza de una condena a muerte que pendía sobre su cabeza, Tom Félix, ciudadano francés de 34 años, ha sido absuelto y puesto en libertad por la justicia malasia. La sentencia fue dictada el martes 3 de febrero por el Tribunal Penal Superior de Alor Setar, en el noroeste de Malasia, poniendo fin a un caso que se ha convertido en emblemático de los riesgos judiciales asociados a las políticas antidroga más duras del mundo.
«En este caso, el tribunal no ha podido demostrar la culpabilidad… por lo tanto, el acusado queda absuelto y sobreseído», declaró la juez Evawani Farisyta Mohamma durante la vista. Una decisión acogida con alivio por la familia de Tom Félix, sus partidarios y las autoridades francesas movilizadas en este delicado caso.
Una detención en Langkawi con consecuencias extremas
Los hechos se remontan al 9 de agosto de 2023. Instalado en la isla turística de Langkawi, Tom Félix, antiguo ejecutivo del grupo Veolia, diplomado en acuicultura y biología marina, se disponía a abrir un restaurante tras haber invertido cerca de 40.000 euros. Se alojaba con su socio malasio cuando irrumpió la policía.
Se descubrió cannabis en las zonas comunes de la casa. Tom Félix, su socio y la ex mujer de éste fueron detenidos. El francés se apresuró a declarar su inocencia. Las pruebas de ADN no le incriminaron y su coacusado admitió haber recibido los paquetes que contenían el cannabis. A pesar de estos elementos, Tom Félix sigue encarcelado, expuesto a la legislación malasia que prevé la pena de muerte para ciertos delitos relacionados con la droga.
Condiciones de detención denunciadas como indignas
Durante su detención en la prisión estatal de Perlis, Tom Félix vivió en condiciones calificadas de inhumanas por sus allegados y su abogado. «Tom compartía su celda con otros 37 reclusos. Duermen sobre el cemento, en colchonetas de yoga, sin ventiladores. El retrete es un agujero en la celda, la ducha una tubería. No se les permite pasear ni salir», declaró su madre, Sylvie Félix, en la primavera de 2025.
Su abogado, François Zimeray, recordó que su cliente «pasó más de 900 días en condiciones indignas de detención». «Fue muy duro para él y para sus padres», añadió tras conocerse el veredicto.
Ante el estancamiento judicial, en 2024 se creó un comité de apoyo llamado Free Tom Félix para dar a conocer el caso en Francia. Las autoridades francesas también intensificaron sus esfuerzos diplomáticos. Representantes del consulado francés en Kuala Lumpur realizaron visitas periódicas a la prisión, mientras que el caso se planteaba al más alto nivel del gobierno.
El presidente Emmanuel Macron planteó personalmente la cuestión al primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, en la cumbre del G20 que se celebrará en Río en 2024. Tras la absolución, el Jefe de Estado expresó su «inmenso alivio» y envió sus «pensamientos especiales» a los padres de Tom Félix.
Para la familia Félix, lo urgente ahora es organizar el regreso de Tom a Francia y, en la medida de lo posible, poner fin «al final de una pesadilla».
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