Un ensayo clínico de fase II presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer celebrada en Londres sugiere que una formulación oral purificada que combina THC y CBD podría reducir significativamente la agitación en personas con demencia en fase avanzada.
Los resultados del ensayo LiBBY, presentados por investigadores de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur y de la Universidad de Georgetown, indican que el tratamiento ha dado lugar a mejoras rápidas y duraderas, al tiempo que presenta un perfil de seguridad comparable al de un placebo.
Estos resultados suscitan un gran interés, ya que la agitación sigue siendo uno de los síntomas más difíciles de tratar en pacientes con demencia en fase terminal, y las opciones terapéuticas actuales suelen ir acompañadas de una eficacia limitada y de efectos secundarios importantes.
Reducción rápida y duradera de la agitación
Elensayo LiBBY (Life’s end Benefits of cannaBidiol and tetrahYdrocannabinol) reclutó a 120 participantes aptos para recibir cuidados paliativos, a quienes se les había enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia, en 10 centros médicos de Estados Unidos. Con el fin de reducir el estrés de los participantes, todas las visitas del estudio se realizaron en sus domicilios o en su lugar de residencia.
Los investigadores evaluaron un aceite oral de calidad farmacéutica que contenía 2 mg de THC por cada 100 mg de CBD, que debía administrarse dos veces al día, comparándolo con un placebo en el marco de un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Ni los pacientes, ni los cuidadores, ni los médicos sabían quién recibía el tratamiento activo.
Desde el inicio del estudio hasta la semana 1, los participantes recibieron media dosis (2 mg de THC y 100 mg de CBD, dos veces al día) o un placebo. Durante las semanas 2 a 12, los participantes recibieron la dosis completa del tratamiento (4 mg de THC y 200 mg de CBD, dos veces al día) o un placebo.
El criterio de valoración principal se evaluó al cabo de dos semanas mediante el inventario de agitación de Cohen-Mansfield (CMAI), una escala estandarizada que mide 29 comportamientos relacionados con la agitación. Los pacientes que recibieron el tratamiento activo presentaron una reducción de las puntuaciones de agitación superior en 6,27 puntos a la observada en el grupo del placebo. Esta mejora se mantuvo significativa tras 12 semanas.
Una evaluación secundaria realizada mediante la Impresión Clínica Global del Cambio Conductual también arrojó resultados convincentes. Según los investigadores, el 83,9 % de los pacientes que recibieron el tratamiento presentaron una mejora conductual al cabo de dos semanas, frente al 30,5 % del grupo de placebo. En la semana 12, la tasa de respuesta alcanzó el 87,2 % en el grupo de tratamiento, frente al 23,6 % con el placebo.
Una posible alternativa a los tratamientos existentes
La agitación asociada a la demencia en fase avanzada suele manifestarse mediante agresividad, inquietud y angustia emocional, lo que supone una pesada carga tanto para los pacientes como para los cuidadores. Los fármacos actuales, en particular los sedantes y los antipsicóticos como el Valium o el Haldol, pueden proporcionar un alivio limitado, al tiempo que aumentan el riesgo de efectos secundarios indeseables.
«Estos resultados del ensayo clínico son sumamente impresionantes y han mostrado un nivel de respuesta nunca antes observado en ensayos clínicos relacionados con la demencia. Es poco habitual que casi el 90 % de los pacientes de un ensayo respondan positivamente a un nuevo medicamento», declaró el coinvestigador principal Jacobo Mintzer.
Su colega, la investigadora Brigid Reynolds, explicó la necesidad médica no cubierta: «La agitación afecta a muchas personas con demencia en fase avanzada, provocando síntomas como inquietud, agresividad y angustia emocional que pueden tener un profundo impacto en los pacientes y sus cuidadores. Las opciones terapéuticas actuales son limitadas y suelen ir acompañadas de efectos secundarios importantes, lo que pone de relieve la necesidad de disponer de tratamientos más seguros y eficaces».
El estudio también reveló tasas similares de efectos adversos entre el grupo que recibió el tratamiento activo y el grupo que recibió placebo, y las infecciones y los trastornos gastrointestinales se produjeron en niveles esperados para esta población de pacientes frágiles.
Los investigadores advierten contra cualquier comparación del tratamiento con productos comerciales
A pesar de estos resultados alentadores, el equipo de investigación aclaró que la formulación utilizada en elensayo LiBBY no debe confundirse con los productos a base de THC o CBD disponibles en el mercado.
«No debe darse por sentado que los productos disponibles en los dispensarios o en línea sean equivalentes a lo que se ha estudiado en este ensayo», declaró la Sra. Reynolds. «El medicamento utilizado en esta investigación se ha formulado, fabricado y administrado cuidadosamente bajo una estrecha supervisión médica. Los productos a base de THC y CBD de venta libre o disponibles en el mercado pueden presentar grandes variaciones en cuanto a composición, calidad y dosificación, lo que los hace potencialmente ineficaces o incluso nocivos».
Una cuidadora que participó en el estudio describió notables mejoras emocionales, aunque nunca supo si su madre había recibido el tratamiento activo o un placebo. «Parecía más feliz», declaró Laura. «Sentimos alegría. Todavía había momentos de complicidad».
Estos resultados, publicados por MedicalXpress siguen siendo preliminares hasta su publicación en una revista con revisión por pares. No obstante, este ensayo constituye una de las señales clínicas más convincentes hasta la fecha a favor del potencial de las formulaciones purificadas de THC y de CBD como opción terapéutica para la agitación asociada a la demencia avanzada, al tiempo que subraya la importancia de distinguir entre los preparados farmacéuticos y los productos derivados del cannabis que se venden al por menor.