Cannabis en Chile

294 clubes de cannabis en Chile: un movimiento en pleno auge con una distribución desigual

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Los «Cannabis Clubs» chilenos se han multiplicado durante la última década, pero su expansión ha seguido un patrón geográfico especialmente desigual.

Un nuevo estudio científico recoge 294 asociaciones de cannabis registradas entre 2015 y 2024, de las cuales más de dos tercios se concentran en los alrededores de Santiago, lo que plantea cuestiones sobre las desigualdades territoriales y el acceso al cannabis medicinal.

Publicado en el Journal of Cannabis Research, este estudio, titulado Cannabis Social Clubs in Chile: dinámicas espaciotemporales y desigualdades entre el centro y la periferia en el Sur Global, ofrece un panorama detallado de cómo se han desarrollado las organizaciones colectivas relacionadas con el cannabis en el contexto normativo incierto de Chile.

Santiago domina el panorama de los clubes de cannabis en Chile

Los investigadores han identificado 294 clubes sociales de cannabis (CSC) repartidos por las 16 regiones administrativas de Chile, basándose en los registros oficiales, búsquedas en línea y datos del censo.

Sus conclusiones revelan importantes disparidades geográficas. La región metropolitana de Santiago cuenta por sí sola con 198 clubes, lo que supone el 67,3 % del total nacional. Dentro de la capital, la comuna de Santiago ocupa el primer lugar con 74 organizaciones registradas, seguida del barrio acomodado de Las Condes, que cuenta con 61.

En el resto del país, las cifras son notablemente inferiores. Valparaíso cuenta con 16 asociaciones, mientras que La Araucanía y Los Lagos tienen 12 cada una. La región de Atacama solo cuenta con dos.

El desequilibrio geográfico se hace aún más evidente a nivel municipal: se han registrado clubes de cannabis en solo 71 de los 345 municipios de Chile, lo que supone el 20,6 % del territorio nacional.

Las capitales regionales también atraen a una proporción desproporcionada de organizaciones, lo que sugiere que la concentración observada en Santiago se extiende a toda la red urbana chilena.

Un aumento récord de las inscripciones de clubes de cannabis en 2024

El estudio señala una aceleración significativa en la formalización de las asociaciones de cannabis. En 2015 solo se registró un club, frente a los 36 de 2018. Tras varios años de fluctuaciones, los registros alcanzaron la cifra sin precedentes de 71 nuevas organizaciones en 2024, lo que supone la cifra anual más alta del periodo estudiado.

Entre los años 2023 y 2024 se registraron un total de 100 inscripciones.

Esta expansión coincidió con modificaciones en la legislación chilena sobre el cannabis, en particular la Ley n.º 21 575, aprobada en 2023, que modificó las disposiciones relativas al cultivo y al uso personal o médico.

Los investigadores sugieren que una mayor seguridad jurídica podría haber animado a las organizaciones a formalizar sus actividades. Sin embargo, la metodología descriptiva del estudio no permite establecer una relación de causalidad directa. Además, el aumento de las inscripciones ha reforzado las concentraciones geográficas existentes, en lugar de redistribuir de forma significativa los clubes por todo el país.

El acceso al cannabis medicinal sigue siendo desigual

La expansión de los clubes sociales de cannabis en Chile se inscribe en un contexto jurídico complejo. Aunque el país reconoce ciertas aplicaciones terapéuticas del cannabis, el cultivo y la distribución colectivos siguen estando sujetos a una incertidumbre normativa.

Numerosas asociaciones funcionan como organizaciones sin ánimo de lucro, gestionando el cultivo de forma colectiva y exigiendo, en ocasiones, justificantes médicos a los posibles miembros.

Su distribución desigual plantea cuestiones más amplias sobre el acceso al cannabis medicinal, especialmente para los pacientes que viven fuera de las grandes ciudades.

Las cifras ajustadas en función de la población aportan un matiz adicional. La región de Aysén, poco poblada, cuenta con 6,1 clubes por cada 100 000 habitantes mayores de 15 años, frente a una media nacional de 1,9.

No obstante, los investigadores identifican una tendencia general a la concentración de las asociaciones formalizadas en las zonas urbanas más prósperas.

¿Podría la regulación del cannabis remediar las desigualdades territoriales?

La evolución del debate legislativo en Chile, que recientemente ha dado un giro hacia la extrema derecha, podría determinar la forma en que se desarrollará el modelo asociativo. Un proyecto de ley de 2025 sobre la regulación del cannabis propone reconocer el cultivo colectivo, con disposiciones relativas a los límites de afiliación y las restricciones geográficas.

Los autores del estudio recomiendan asimismo la creación de un registro nacional, el apoyo a las asociaciones en los municipios desatendidos y el estudio de la distribución a través de la red chilena de farmacias comunitarias.

Estas medidas tendrían como objetivo subsanar las disparidades geográficas, más que limitarse a aumentar el número de organizaciones registradas.

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