Un nuevo estudio alemán sugiere que el cannabis medicinal podría ayudar a las mujeres que padecen endometriosis a aliviar sus dolores pélvicos crónicos, a reducir su dependencia de los analgésicos convencionales y a mejorar su calidad de vida.
Publicado en PLOS One en septiembre de 2026, este estudio presenta resultados preliminares alentadores, aunque siguen siendo necesarios ensayos clínicos a mayor escala.
Cannabis y endometriosis: un estudio clínico de tres meses
Llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario Charité de Berlín, este estudio observacional prospectivo examinó los efectos de extractos de cannabis administrados por vía oral en mujeres que padecían dolores persistentes relacionados con la endometriosis a pesar del tratamiento convencional.
La endometriosis afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad fértil en todo el mundo. Caracterizada por el crecimiento, fuera del útero, de tejidos similares a la mucosa uterina, esta afección puede provocar dolores pélvicos incapacitantes, fatiga y problemas de fertilidad.
Los investigadores reclutaron inicialmente a 30 mujeres, de las cuales 27 completaron el estudio de tres meses. Las participantes recibieron extractos orales que contenían concentraciones equilibradas de THC (tetrahidrocannabinol) y CBD (cannabidiol), como complemento a sus tratamientos habituales.
Tras un periodo de ajuste de la dosis de cuatro semanas, la dosis diaria objetivo ascendía a unos 10 mg de THC y 12 mg de CBD, administrados en dos tomas.
Reducciones significativas del dolor crónico
Los resultados revelaron mejoras cuantificables en el dolor pélvico crónico.
Antes del tratamiento, las participantes referían una intensidad media del dolor de 6,81 en una escala de diez puntos. Esta se redujo a 5,15 al cabo de un mes y a 4,93 al cabo de tres meses.
La frecuencia de los episodios de dolor también disminuyó. La mediana del número de días con dolor al mes pasó de 30 al inicio del estudio a 17 al cabo de tres meses.
Es importante señalar que los investigadores observaron una reducción significativa del número de días en los que las participantes necesitaron analgésicos convencionales, en particular los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los opioides.
Estos resultados sugieren que los tratamientos a base de cannabinoides podrían, a largo plazo, contribuir a reducir la exposición a medicamentos asociados a efectos adversos o a riesgos de dependencia.
Más allá del dolor
Los posibles beneficios iban más allá del malestar físico. Las participantes informaron de mejoras en cuanto a la fatiga, la ansiedad, el bienestar emocional y su capacidad para realizar las actividades cotidianas.
Los investigadores también observaron una disminución de la sensibilización central, un proceso mediante el cual el sistema nervioso se vuelve cada vez más sensible a las señales de dolor.
Mediante el cuestionario «Endometriosis Health Profile-30», los investigadores observaron mejoras en varios indicadores de calidad de vida, entre ellos las actividades laborales, las relaciones sociales, la autoestima y el bienestar sexual.
Estas observaciones son especialmente relevantes, ya que la endometriosis suele afectar a la salud psicológica y al funcionamiento social, además de a los síntomas físicos.
Resultados alentadores, pero persisten importantes limitaciones
Aunque los extractos se toleraron bien en general, se notificaron efectos adversos.
La fatiga, las dificultades de concentración y los trastornos de la memoria persistieron en aproximadamente el 60 % de las participantes, aunque su gravedad se consideró, en general, leve. Una participante interrumpió el tratamiento durante la fase inicial de ajuste de la dosis debido a efectos adversos.
Los investigadores reconocieron varias limitaciones metodológicas: el reducido tamaño de la muestra, la ausencia de un grupo de placebo, el uso de resultados autodeclarados y un periodo de observación relativamente corto.
Por lo tanto, estos resultados no permiten demostrar la eficacia ni la seguridad a largo plazo de los medicamentos a base de cannabis para la endometriosis.
Estudios observacionales similares realizados con pacientes en el Reino Unido y en Nueva Zelanda han descrito una mejora de los síntomas de la endometriosis tras un tratamiento con cannabis medicinal.
No obstante, son imprescindibles ensayos controlados aleatorios con poblaciones más amplias para determinar si estos beneficios pueden reproducirse, establecer una dosis adecuada y evaluar los posibles riesgos a largo plazo.
Por el momento, los resultados alemanes refuerzan el argumento a favor del estudio del THC y el CBD como opciones complementarias en el tratamiento del dolor asociado a la endometriosis, más que como sustitutos de los tratamientos médicos establecidos.
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