Mientras el debate sobre la legalización del cannabis sigue empantanado en muchos países europeos, Suiza va contracorriente. En lugar de tomar decisiones ideológicas, el país ha optado por probar, medir y evaluar. Una estrategia detallada en un documento publicado por el Observatorio Francés de Drogas y Tendencias Adictivas (OFDT), escrito por Frank Zobel, uno de los principales expertos suizos en política de drogas.
Titulado Reformar a través de la experimentación: Suiza y el cannabis, este análisis analiza en profundidad las pruebas piloto para la venta legal de cannabis puestas en marcha en Suiza desde 2021, sus resultados provisionales y cómo se están alimentando ahora un proyecto de ley nacional. Un caso de libro en Europa.
Experiencia desde el terreno
El documento de la OFDT está escrito por Frank Zobel, director adjunto de Adicción Suiza, responsable del proyecto Cann-L en Lausana, y actor directamente implicado en el diseño e implementación de las pruebas piloto suizas. Destacado investigador sobre políticas de drogas en Europa, Franck Zobel también ha participado en numerosos estudios sobre reducción de daños, regulación del cannabis y evaluación de políticas públicas.
Como señala la OFDT, hasta hace poco cualquier legalización del cannabis parecía incompatible con las convenciones internacionales de la ONU y los equilibrios políticos europeos. Mientras tanto, Estados Unidos, Canadá y Uruguay han abierto mercados legales en gran medida comerciales, a menudo calcados de los del alcohol.
Estos modelos han contribuido a reducir las detenciones y a debilitar el mercado negro, pero también a diversificar los productos (comestibles, concentrados, etc.) o a multiplicar los puntos de venta, y a ver un aumento del contenido de principio activo de los productos y una caída de sus precios, así como un aumento del consumo regular de cannabis entre los adultos.
La vía suiza: experimentar antes que decidir
Según el análisis de la OFDT, Suiza ha optado por una estrategia singular: reformar a través de la experimentación, un método ya utilizado en los años 90 para la prescripción médica de heroína o las salas de consumo de drogas.
Desde 2021, un artículo específico de la Ley de Estupefacientes autoriza, por un periodo limitado, pruebas piloto científicas de venta de cannabis. El objetivo no es crear un mercado, sino producir datos fiables sobre los efectos de un acceso legal estrictamente supervisado.
Las normas son especialmente restrictivas: participación reservada a adultos ya consumidores, THC limitado al 20%, productos suizos orgánicos, ningún tipo de publicidad, cantidades limitadas e inclusión obligatoria de medidas de prevención y reducción de daños.
A finales de 2025, siete pruebas piloto estaban en marcha, con unos 13.000 participantes. El informe de Frank Zobel distingue tres enfoques principales:
- El primero es médico, con venta en farmacias y una fuerte implicación universitaria, sobre todo en Zúrich, Berna o Basilea
- La segunda, más comunitaria y orientada a la salud pública, afecta a Ginebra y Lausana. Estos proyectos funcionan sin ánimo de lucro, con puntos de venta sobrios y personal formado en reducción de daños
- El tercer enfoque está impulsado por actores privados, más cercanos a una lógica comercial, que ya están probando los límites del marco legal con vistas a un posible futuro mercado nacional
Los primeros resultados están lejos de las fantasías
Siempre según la OFDT, los primeros datos disponibles no confirman ni una explosión del consumo ni un deterioro de la seguridad pública. El proyecto Cann-L, dirigido por Frank Zobel en Lausana, por ejemplo, muestra una estabilidad global en el consumo, una transferencia masiva desde el mercado negro y una adopción progresiva de modos de consumo menos arriesgados, como los vaporizadores.
El perfil de los participantes también es revelador: la mayoría eran hombres que habían entrado en el mercado laboral y que a menudo llevaban mucho tiempo consumiendo, un grupo que en gran medida es invisible en las encuestas tradicionales.
En términos económicos, estos proyectos ya han permitido retirar varios millones de euros del mercado ilegal, al tiempo que se autofinancian y financian iniciativas de salud pública.
Una ley nacional en preparación
Sobre la base de estos experimentos, el Parlamento suizo trabaja ahora en una ley federal sobre los productos derivados del cannabis, presentada en 2025 y analizada en el documento de la OFDT. El texto prevé un modelo sin precedentes: monopolios públicos de venta, sin ánimo de lucro, fiscalidad incitativa basada en los riesgos para la salud, prohibición total de la publicidad y trazabilidad total.
Inspirado en el modelo quebequés, este proyecto pretende evitar explícitamente los excesos comerciales observados en Norteamérica, al tiempo que ofrece una alternativa creíble al mercado negro.
Como señala Frank Zobel en su análisis para la OFDT, Suiza no pretende tener un modelo perfecto. Pero está demostrando que es posible salir del estancamiento ideológico apoyándose en datos, experimentos reales y un diálogo constante entre investigadores y responsables políticos.
En un momento en que varios países europeos luchan por reformar o adoptan disposiciones parciales de difícil aplicación, el enfoque suizo bien podría convertirse en una importante fuente de inspiración para repensar la regulación del cannabis en el continente.