Una nueva investigación sugiere que los fitocannabinoides CBD y CBG podrían desempeñar un papel en el tratamiento de la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), comúnmente conocida como hígado graso.
Publicado en el British Journal of Pharmacology, el estudio descubrió que cannabidiol (CBD) y cannabigerol (CBG) mejoraban los marcadores de salud metabólica y reducían la acumulación de grasa en el hígado de ratones con obesidad inducida por dieta. Estos resultados también ponen de relieve mecanismos biológicos desconocidos hasta ahora por los que estos compuestos derivados del cannabis podrían proteger la función hepática.
CBD y CBG mejoran los marcadores metabólicos relacionados con MASLD
MASLD es un problema de salud mundial asociado a la obesidad, la resistencia a la insulina y los trastornos metabólicos. La enfermedad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa en el hígado, que puede acabar provocando inflamación, fibrosis y daños hepáticos graves.
En el estudio, los investigadores sometieron a ratones machos a una dieta rica en grasas durante 14 semanas para inducirles disfunción metabólica y esteatosis hepática. A continuación, los animales fueron tratados durante cuatro semanas con inyecciones de CBD o CBG.
Los resultados mostraron mejoras metabólicas significativas en los ratones a los que se administraron los cannabinoides. Ambos compuestos ayudaron a normalizar la glucosa en sangre, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir los lípidos circulantes, como los triglicéridos y el colesterol.
Los investigadores también observaron una reducción de la esteatosis hepática, es decir, la acumulación de grasa en el interior de las células hepáticas. El análisis microscópico del tejido hepático confirmó que los animales tratados con CBD o CBG tenían significativamente menos gotas de lípidos que los ratones no tratados.
Estos cambios se produjeron sin diferencias significativas en la ingesta de alimentos, la actividad física o el gasto energético total, lo que sugiere que estas mejoras se debieron a los efectos metabólicos directos de los fitocannabinoides.
Un nuevo mecanismo que explica cómo los cannabinoides influyen en el metabolismo hepático
Más allá de las mejoras metabólicas, la investigación ha descubierto un mecanismo desconocido hasta ahora que explica cómo el CBD y el CBG influyen en el metabolismo energético hepático.
En lugar de aumentar las vías metabólicas convencionales como la oxidación de ácidos grasos o la actividad mitocondrial, los cannabinoides parecían dirigir el hígado hacia un sistema alternativo de regulación energética que implica a la creatina y la fosfocreatina.
El análisis metabolómico reveló niveles significativamente más altos de estas moléculas en los hígados de los ratones tratados. Al mismo tiempo, la actividad de la creatina quinasa, la enzima responsable de la regulación del ciclo creatina-fosfocreatina, aumentó notablemente.
Este sistema actúa como reserva de energía celular, ayudando a las células a mantener estables los niveles de energía ATP durante el estrés metabólico. Según los investigadores, la activación de esta vía podría permitir a las células hepáticas gestionar mejor las necesidades energéticas mientras hacen frente a la sobrecarga de lípidos.
Es importante destacar que el estudio demostró que estos efectos se producían independientemente del sistema endocannabinoide, lo que indica que el CBD y el CBG pueden ejercer efectos beneficiosos sobre el metabolismo a través de vías no receptoras.
Reducción de grasas nocivas y mejora de la limpieza celular
El análisis lipidómico también mostró que el CBD y el CBG remodelaron significativamente el perfil lipídico del hígado.
Los cannabinoides redujeron los niveles de triglicéridos y ceramidas, dos clases de lípidos fuertemente asociados con la disfunción metabólica y la resistencia a la insulina. Al mismo tiempo, estos compuestos aumentaron los niveles de fosfolípidos y ácidos lisobisfosfatídicos (LBPA), moléculas implicadas en el transporte intracelular de lípidos.
El aumento de los LBPA fue especialmente notable porque estos lípidos desempeñan un papel clave en el sistema endolisosomal, el mecanismo celular responsable de descomponer y reciclar moléculas.
Otros análisis confirmaron que CBD y CBG restablecían la actividad de las catepsinas, enzimas responsables de descomponer las proteínas dentro de los lisosomas. En los ratones con esteatosis hepática, estas enzimas suelen estar inhibidas, lo que merma la capacidad de la célula para procesar y eliminar las acumulaciones de lípidos nocivos.
Al restaurar la actividad de la catepsina y mejorar la función lisosomal, los cannabinoides parecen reactivar los procesos de limpieza celular del hígado, ayudando al órgano a eliminar el exceso de grasa y los residuos metabólicos.
Resultados prometedores, pero aún se necesitan estudios en humanos
Aunque estos resultados ponen de relieve el potencial terapéutico del CBD y el CBG para los trastornos metabólicos del hígado, siguen limitándose a la investigación preclínica.
Los autores subrayan que se necesitan más estudios para determinar si se producen los mismos efectos metabólicos en humanos y para comprender mejor la farmacología de estos compuestos.
«Se necesitan más estudios para evaluar la transponibilidad de esta remodelación metabólica en el MASLD humano, incluido el impacto de la farmacocinética de los fitocannabinoides y la vía de administración», escriben los investigadores.
No obstante, este estudio se suma a un creciente conjunto de pruebas que sugieren que los cannabinoides no psicoactivos pueden influir en la salud metabólica de formas que van más allá de sus interacciones conocidas con el sistema endocannabinoide.
A medida que avanza la investigación, el CBD y el CBG podrían convertirse en herramientas terapéuticas potenciales para enfermedades como la MASLD, una de las hepatopatías más frecuentes del mundo.