El cannabis en Francia

La multa por «cannabis» se eleva a 500 euros en virtud de la ley RIPOST

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El 20 de julio se alcanzó un acuerdo entre diputados y senadores en la comisión mixta paritaria en el marco del proyecto de ley RIPOST . Este texto, dedicado a la seguridad cotidiana, prevé varias medidas relacionadas con los altercados del orden público, entre las que se encuentra el endurecimiento de las sanciones por consumo de estupefacientes.

La versión conjunta aprobada por los parlamentarios aún debe ser ratificada mediante una votación definitiva en el Parlamento. Entre las disposiciones aprobadas destaca, en particular, el aumento de la multa fija por delito (AFD) por consumo de estupefacientes, que pasará de 200 a 500 euros. Una medida que afecta directamente a los consumidores y que suscita críticas por parte de diversos actores del ámbito jurídico y de la salud pública.

Una multa fija por delito elevado a 500 euros

El proyecto de ley Ripost, cuyo título completo es «Respuestas inmediatas a los fenómenos que perturban el orden público, la seguridad y la tranquilidad», reúne un conjunto de medidas que abarcan desde los «rodeos urbanos» hasta las «free parties», pasando por el óxido nitroso y el consumo de estupefacientes.

La comisión mixta paritaria ha restablecido varias disposiciones que habían sido suprimidas durante el examen en la Asamblea Nacional. Entre ellas figura el aumento de la multa administrativa por consumo de estupefacientes, una medida propuesta inicialmente por el Gobierno y ya aprobada por el Senado.

El ministro del Interior Laurent Nuñez ha confirmado que el importe de esta multa se fijará en 500 euros. Esta sanción administrativa, que permite tramitar determinadas infracciones sin necesidad de acudir ante un juez, ha sido objeto de debate desde su creación. Si bien permite una respuesta policial más rápida ante las infracciones relacionadas con las drogas, elude por completo los retos sanitarios asociados a estas sustancias, al tiempo que ofrece una herramienta extremadamente práctica para la política de cifras y totalmente ineficaz para luchar contra el tráfico.

Una política considerada demasiado represiva por varias asociaciones

El capítulo del texto dedicado a los estupefacientes divide más allá de las filas de la Asamblea Nacional. Durante los debates, varios diputados de izquierda han criticado una lógica que consiste en sancionar más a los consumidores sin desarrollar, al mismo tiempo, los mecanismos de prevención y acompañamiento.

El proyecto prevé asimismo la posibilidad de que un prefecto suspenda temporalmente el permiso de conducir de una persona en caso de «consumo reiterado de estupefacientes», incluso cuando los hechos constatados no estén directamente relacionados con la conducción. Una medida que Taiwán nos envidiará.

Esta medida, aprobada por los diputados durante el debate del texto, ha suscitado reacciones encontradas. Sus defensores alegan la seguridad vial y la lucha contra los accidentes en los que se ven implicados conductores que han consumido sustancias prohibidas. Sus detractores consideran que establece una sanción incluso antes de que se constate una infracción de tráfico.

El profesor de psiquiatría y adictología Amine Benyamina ha alertado, en particular, sobre el riesgo de que se confunda a las personas que sufren adicción con aquellas implicadas en actividades delictivas: «Se está endureciendo la postura en materia de seguridad, cuando no existe ni la más mínima propuesta de atención sanitaria o prevención».

Un texto más amplio sobre el orden público

Más allá de las drogas, el proyecto de ley Ripost prevé la tipificación de nuevos delitos relacionados con la organización y la participación en free parties, la prohibición de la venta de óxido nitroso a particulares, así como un endurecimiento de las sanciones contra los «rodeos urbanos».

El texto también refuerza algunas herramientas a disposición de las fuerzas del orden, en particular en lo que respecta al uso de drones, la lectura automatizada de matrículas y la prórroga de la fase experimental de la videovigilancia algorítmica hasta 2030.

Para sus detractores, esta acumulación de medidas forma parte de una evolución hacia una justicia más automatizada y centrada en la sanción. El Sindicato de la Magistratura critica así un texto que, en su opinión, daría prioridad al «único prisma de la represión» en detrimento de la prevención y la reinserción.

Tras el acuerdo alcanzado entre ambas cámaras, el texto debe someterse ahora a una votación final. Si se aprueba, el proyecto de ley Ripost convertirá a los consumidores de estupefacientes en un nuevo objetivo.

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