Un nuevo estudio paneuropeo basado en el análisis de las aguas residuales intenta descifrar la evolución de las tendencias de consumo de drogas en el continente. Realizado por la Agencia Antidroga de la Unión Europea en colaboración con el Grupo SCORE, el estudio abarca 115 ciudades de 25 países y es el conjunto de datos más completo de este tipo realizado hasta la fecha.
Mediante el análisis de los residuos químicos presentes en las aguas residuales urbanas, los investigadores pueden estimar las tendencias de consumo de sustancias a nivel de población. Aunque este método tiene sus limitaciones, ofrece una visión poco frecuente y casi en tiempo real de los cambios en las pautas de consumo, revelando una Europa en la que aumentan la cocaína y la ketamina, mientras que desciende el consumo de MDMA y se mantiene estable el de cannabis.
Una tendencia en todo el continente: menos MDMA, más estimulantes y disociativos
Uno de los hallazgos más sorprendentes es el fuerte descenso de los rastros de MDMA en toda Europa. Según el estudio, los niveles cayeron casi un 16% entre 2024 y 2025, el descenso más pronunciado desde el cierre de locales de ocio nocturno relacionado con la pandemia en 2020.
Al mismo tiempo, otras sustancias están ganando terreno. Las detecciones de ketamina aumentaron alrededor de un 41% en solo un año, mientras que la cocaína continuó su trayectoria ascendente, con un aumento del 22% respecto al año anterior. Esto marca casi una década de crecimiento constante de la cocaína, con un punto de inflexión identificado alrededor de 2016.
Como explicó la Dra. Lorraine Nolan, Directora Ejecutiva de la EUDA: «Las aguas residuales europeas cuentan la historia de un fenómeno de consumo de drogas extendido, variado y en constante evolución.»
Esto sugiere una transformación en los hábitos recreativos, con estimulantes y sustancias disociativas sustituyendo cada vez más a drogas recreativas tradicionales como el MDMA en algunas regiones.
Disparidades geográficas en Europa
El estudio pone de relieve fuertes diferencias regionales en los patrones de consumo de drogas. Europa occidental y meridional sigue mostrando las mayores concentraciones de cocaína, sobre todo en países como España, Países Bajos y Bélgica.
Del mismo modo, el consumo de ketamina es más acusado en Alemania, Bélgica y los Países Bajos, con grandes centros urbanos como Berlín y Ámsterdam registrando niveles especialmente elevados.
Por el contrario, Europa oriental registra en general concentraciones más bajas de estas sustancias, aunque algunas regiones están experimentando aumentos graduales sobre todo en el consumo de cocaína y metanfetamina.
El consumo de anfetaminas sigue estando más extendido en el norte de Europa, incluidos los países escandinavos, mientras que la metanfetamina, históricamente concentrada en la República Checa y Eslovaquia, se está extendiendo a nuevos mercados como Alemania, España y Turquía.
Cannabis: estabilidad en un mercado cambiante
En medio de estas fluctuaciones, el cannabis destaca por su relativa estabilidad. El análisis de las aguas residuales no muestra grandes cambios en los niveles generales de consumo entre 2024 y 2025, lo que confirma su posición como la sustancia ilícita más consumida en Europa.
En todas las ciudades estudiadas se detectaron residuos de THC-COOH, un metabolito utilizado para estimar el consumo de cannabis. Las concentraciones más elevadas se encontraron en Europa occidental y central, sobre todo en los Países Bajos, Alemania y Eslovenia.
A diferencia de otras sustancias, el consumo de cannabis parece distribuirse uniformemente a lo largo de la semana, con variaciones mínimas entre los días laborables y los fines de semana. Esto contrasta fuertemente con drogas como la cocaína y la MDMA, que muestran claros picos vinculados a la vida nocturna y a contextos recreativos.
Esta tendencia estable refleja un consumo más integrado y habitual del cannabis, más que un uso puramente recreativo vinculado a ocasiones sociales concretas.
Picos de fin de semana y patrones de consumo recreativo
La dimensión temporal del estudio ofrece más información sobre cómo se consumen las sustancias. Más del 75% de las ciudades analizadas mostraron mayores concentraciones de cocaína y MDMA en las aguas residuales durante los fines de semana, lo que indica una estrecha relación con la vida nocturna y las actividades recreativas.
La ketamina siguió una tendencia similar, aunque ligeramente menos pronunciada, y alrededor de la mitad de las ciudades registraron picos los fines de semana.
En cambio, el cannabis, la anfetamina y la metanfetamina muestran una presencia más constante a lo largo de la semana, lo que sugiere diferentes contextos de consumo, incluyendo potencialmente el consumo diario o funcional.
Estos patrones refuerzan la idea de que no todas las sustancias desempeñan las mismas funciones sociales o psicológicas, ya que algunas están vinculadas a momentos concretos de liberación y otras pasan a formar parte de rutinas diarias.
Detección en desarrollo y tendencias emergentes
Otra lección clave del informe es la presencia en expansión de determinadas sustancias. Aunque la metanfetamina se mantiene en un nivel relativamente bajo en general, ahora se detecta en más países que nunca, lo que indica una lenta expansión geográfica.
Al mismo tiempo, el estudio descubrió que las ciudades más grandes tienden a tener mayores concentraciones de droga que las pequeñas, sobre todo en el caso de la cocaína y la MDMA. Esta concentración urbana pone de relieve el papel de las áreas metropolitanas como polos de oferta y demanda.
Curiosamente, los datos también revelan que las tendencias de las drogas no siempre son coherentes dentro de las fronteras nacionales. Pueden existir diferencias significativas entre ciudades de un mismo país, lo que pone de relieve la importancia de la dinámica local.
Comprender las limitaciones de la epidemiología de las aguas residuales
A pesar de su interés, el análisis de las aguas residuales tiene importantes limitaciones. Este método no puede determinar el número de personas que consumen una sustancia, la frecuencia de dicho consumo ni la pureza de las drogas en cuestión.
Algunas sustancias, como la heroína, también son difíciles de medir debido a la inestabilidad de sus biomarcadores en las aguas residuales.
Los resultados también pueden verse influidos por factores externos, como las fluctuaciones demográficas en las zonas urbanas y las variaciones en las redes de alcantarillado.
No obstante, la epidemiología basada en las aguas residuales sigue siendo una de las herramientas más eficaces para vigilar las tendencias de las drogas a gran escala. Los investigadores ya están trabajando para perfeccionar la metodología, en particular incorporando datos móviles para estimar mejor el tamaño de la población en tiempo real.
Un cambiante panorama europeo de las drogas
En general, estos resultados dibujan un panorama de un mercado de las drogas dinámico y en evolución en Europa. El descenso de la MDMA, combinado con el aumento del consumo de cocaína y ketamina, sugiere un cambio en las preferencias de los consumidores y una dinámica de la oferta potencialmente cambiante.
Al mismo tiempo, la estabilidad del consumo de cannabis pone de relieve su singularidad dentro del panorama más amplio de las drogas, una sustancia cuyas pautas de consumo parecen ser menos volátiles y estar más arraigadas en la vida cotidiana.
Aunque el análisis de las aguas residuales no puede responder a todas las preguntas, ofrece un prisma esencial para comprender estas transformaciones. A medida que las políticas y los mercados europeos sigan evolucionando, estos datos seguirán siendo esenciales para rastrear lo que la gente consume en todo el continente.
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