Presentado como una solución «moderna y eficaz», el sistema de amendes forfaitaires délicutelles (AFD) se enfrenta ahora a un importante revés institucional. En un informe publicado el 15 de abril, el Cour des Comptes concluye que esta medida sólo tiene una eficacia «limitada» y adolece de profundas debilidades estructurales, sobre todo en términos de aplicación y equidad.
Estas conclusiones cuestionan directamente una de las principales herramientas del Gobierno en la lucha contra los consumidores de drogas, incluido el cannabis. Introducido en 2016 y ampliado a los consumidores de drogas en septiembre de 2020 bajo el impulso del diputado del LREM Eric Poulliat, el sistema AFD contó con el fuerte apoyo del campo político de Emmanuel Macron, que desempeñó un papel central en la configuración de este enfoque para castigar a los usuarios con multas rápidas.
Una política diseñada para «golpear la cartera»
El principio de la AFD es sencillo: los agentes de policía y los gendarmes pueden imponer una multa por una infracción menor in situ utilizando un dispositivo móvil. La persona es castigada inmediatamente, sin ser detenida por la policía, y el caso elude los procedimientos judiciales tradicionales. En teoría, se pretendía reducir la congestión de los tribunales y permitir una respuesta más rápida de la justicia penal.
Esta política se ha convertido en la piedra angular de la estrategia del ejecutivo para «responsabilizar» a los consumidores de drogas. Emmanuel Macron reafirmó personalmente este enfoque durante una visita a Marsella el 16 de diciembre, defendiendo la idea de castigar económicamente a los consumidores de drogas y anunciando que la multa se duplicaría hasta los 500 euros.
El mensaje era claro: el consumo de drogas, ya sean porros, crack o cocaína, sería tratado como un objetivo directo de las fuerzas del orden.
Un sistema que produce cifras, no resultados
El Tribunal de Cuentas, por su parte, pinta un panorama muy distinto. Según su informe, el sistema AFD no ha logrado «alcanzar los objetivos […] en términos de simplificación y mejora de la eficacia de la respuesta penal».
El despliegue ha sido masivo. Solo en 2024, se emitieron casi 500.000 AFD, frente a solo 57.300 en 2019. Estas multas representan ahora alrededor del 10% de todas las infracciones registradas en Francia.
Pero el Tribunal advierte de que estas cifras son engañosas, ya que conducen a estadísticas halagüeñas para el Ministerio del Interior en lugar de a una eficacia real sobre el terreno. La institución sugiere que esta herramienta se utiliza a veces para exhibir la presencia policial más que para mejorar los resultados judiciales.
Un fracaso recaudatorio: 1.100 millones de euros siguen sin pagarse
Quizá la crítica más llamativa se refiere a la ejecución. El Tribunal de Cuentas señala que la tasa de pago es extremadamente baja, alcanzando sólo el 24% según una estimación.
A 31 de diciembre, quedaban por recaudar 1.100 millones de euros de multas impuestas desde 2018. Entre 2020 y 2025, el Estado recaudó solo 137,5 millones de euros en concepto de AFD no relacionadas con el tráfico.
Esto plantea una cuestión clave: si la mayoría de las multas no se pagan, el efecto disuasorio es limitado. El Tribunal califica de «insuficiente» el porcentaje de aplicación, lo que sugiere que el sistema puede funcionar más como una sanción simbólica que como una auténtica herramienta para reducir el consumo.
El Tribunal también destaca un número creciente de irregularidades. Los controles de AFD cayeron bruscamente entre 2021 y 2024, mientras que el número de irregularidades detectadas aumentó del 0,6% al 8,6%.
Las controversias se han disparado, sobre todo en relación con las multas por drogas. Las disputas de la FDA por consumo de medicamentos se multiplicaron por 49 entre 2020 y 2024. Muchos infractores argumentaron que estaban consumiendo productos legales de CBD y no cannabis ilegal.
Para evitar cualquier inseguridad jurídica, las autoridades policiales habrían dado instrucciones a los agentes para que pidieran una prueba de compra. Pero el Tribunal señala una importante laguna legal: no hay ninguna ley que obligue a los individuos a estar en posesión de un recibo de CBD.
Una herramienta criticada por injusta y arbitraria
Las críticas del Tribunal se hacen eco de advertencias anteriores. En mayo de 2023, el Defensor de los Derechos recomendó la supresión de las multas fijas para las infracciones menores, alegando «el riesgo de arbitrariedad y disparidad de trato contrarios al principio de igualdad ante la ley».
Otro problema importante es que la AFD aplica la misma multa independientemente de los ingresos o la situación del infractor. El Tribunal argumenta que esto «difumina la claridad de la jerarquía de las penas», creando confusión entre un simple delito y una falta.
A pesar de estas conclusiones, el gobierno parece decidido a seguir ampliando el sistema. El Ministerio del Interior ya está estudiando nuevas multas por carreras callejeras ilegales o asistencia a raves ilegales.
Sin embargo, el Tribunal de Cuentas reclama una «revisión completa» del sistema de AFD, que incluya mecanismos de pago simplificados y un control interministerial más estricto.
En cuanto a las multas relacionadas con el cannabis, el informe saca una conclusión inquietante: tras años de apoyo político de la mayoría de Macron, la estrategia estrella de «sanción rápida» bien podría generar más burocracia, litigios y deudas impagadas que impacto alguno en el consumo de drogas.