El cannabis en Francia

«Todos pagamos el precio de las drogas»: una nueva campaña para replantear la lucha contra el narcotráfico

Published

on

PUBLICITE

El Gobierno francés ha puesto en marcha una campaña de comunicación nacional titulada «Todos pagamos el precio de las drogas», destinada a poner de relieve la magnitud del narcotráfico y sus consecuencias sociales, sanitarias y económicas. Esta iniciativa se enmarca en un contexto de aumento de la violencia relacionada con las redes criminales y de la expansión del mercado de estupefacientes por todo el territorio.

Un fenómeno de narcotráfico ya arraigado en todos los territorios

Según los datos presentados por el Gobierno y el OFDT (Observatorio francés de drogas y tendencias adictivas), el narcotráfico ya no se limita a las grandes metrópolis. Ahora está presente en ciudades medianas, zonas rurales e incluso en pequeños municipios.

Las cifras presentadas dibujan un panorama especialmente grave:

  • 6.8 mil millones de euros de volumen de negocio generado por el mercado de las drogas en Francia
  • 200 000 personas implicadas en las redes, de las cuales unas 10 000 menores son utilizados como vigías, traficantes o pasadores
  • 42 toneladas de cocaína incautadas en el primer semestre de 2025, frente a las 37,5 toneladas de todo el año 2024
  • 367 asesinatos e intentos de asesinato relacionados con la violencia del narcotráfico en 2024

Según la OFDT, 6 de cada 10 franceses consideran que existe tráfico de drogas cerca de sus hogares, y un tercio está seguro de ello. Una percepción que ilustra el arraigo del fenómeno en la vida cotidiana.

Un coste sanitario y social que trasciende las redes criminales

La campaña también hace hincapié en los efectos indirectos del narcotráfico, que van mucho más allá de los propios integrantes de las redes. En cuanto al consumo, la OFDT estima en 1,4 millones el número de consumidores habituales de cannabis y en aproximadamente 1 millón el de franceses que consumieron cocaína al menos una vez en 2023.

Las consecuencias para la salud son evidentes:

  • Más de 10 000 hospitalizaciones relacionadas con la cocaína en 2024 (el 1 % de los consumidores)
  • Aproximadamente 130 fallecimientos asociados a este consumo

Más allá de la salud pública, el narcotráfico contribuye a debilitar determinados territorios: economía sumergida, intimidación a los comercios, blanqueo de capitales y presiones sobre los habitantes. El Gobierno describe un sistema que «corroe» los barrios y se extiende progresivamente a otros ámbitos sociales.

«Movilización general»: una línea política asumida

En este contexto, el Ejecutivo defiende una estrategia de ruptura ante la evolución de las redes criminales. Durante un debate en la Asamblea Nacional, el primer ministro Sébastien Lecornu presentó esta orientación en los siguientes términos:

«Mi convicción es que se necesita una ruptura. Y esta ruptura solo puede adoptar dos formas: o bien la despenalización, o bien la movilización general. El Gobierno rechaza la primera y les propone la movilización general».

Esta declaración estructura hoy la doctrina gubernamental en torno a un rechazo a la despenalización y una intensificación de la acción pública contra el narcotráfico.

Una estrategia articulada en torno a cuatro ejes

La respuesta del Estado se basa en un enfoque global, presentado como interministerial. Se organiza en torno a cuatro pilares principales:

  • Prevenir el consumo y proteger a los colectivos más vulnerables
  • Reprimir a los consumidores y a los implicados en el tráfico
  • Desmantelar las redes criminales estructuradas
  • Proteger a los agentes públicos que actúan en primera línea

La campaña «Todos pagamos el precio de las drogas» pretende así situar el narcotráfico como un asunto de responsabilidad colectiva, más allá del mero ámbito de la seguridad. Asimismo, pretende sensibilizar a la opinión pública sobre los efectos sistémicos de un mercado que ya está profundamente arraigado en la economía y la sociedad francesas.

Una campaña que suscita debate por su enfoque y su eficacia

Si bien la campaña «Todos pagamos el precio de las drogas» pretende volver a situar el narcotráfico en el centro de una movilización colectiva, su enfoque ya está suscitando reacciones encontradas. Diversos internautas y observadores critican un discurso que consideran demasiado generalista, que tiende a mezclar el consumo, el tráfico y la sociedad en su conjunto sin distinguir siempre las responsabilidades.

En las redes sociales, el eslogan se ha transformado rápidamente en «todos pagamos el precio de la prohibición».

Este tipo de reapropiación ilustra el debate persistente en torno a la eficacia de las estrategias estrictamente centradas en la seguridad frente a un mercado ilegal estructurado y en constante evolución, y da a entender que la comunicación gubernamental elude deliberadamente las responsabilidades de dicho gobierno —y de los anteriores — sobre el aumento del consumo de drogas desde 2016.

Click to comment

Trending

Salir de la versión móvil