Un estudio científico publicado recientemente refuerza el potencial del cannabidiol (CBD) como tratamiento de la epilepsia resistente a fármacos.
El estudio, que analizó los datos de seis ensayos clínicos, descubrió que los pacientes que incorporaron el CBD a su tratamiento experimentaron una reducción media del 41% en las crisis epilépticas. Esta reducción fue más del doble de la observada en los pacientes que recibieron placebo, que fue del 18,1%.
Publicado en la revista Acta Epileptologica, el estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Tiradentes y la Universidad de São Paulo en Brasil.
Eficacia del CBD en la reducción de los ataques epilépticos
Según la investigación, la tasa de respuesta al tratamiento con CBD fue un 127% mayor que en el grupo placebo. «A la vista de estos resultados, es posible concluir que la respuesta terapéutica del cannabidiol merece ser tenida en cuenta en nuevos protocolos e incorporada a los sistemas de salud pública por su potencial antiepiléptico», escriben los autores.
El estudio también comparó dos dosis, 10 mg/kg/día y 20 mg/kg/día, y ambas demostraron una eficacia significativa. La dosis más alta controló un 12% más de crisis, pero incluso la dosis más baja se consideró una opción viable para uso clínico.
Aunque los resultados apoyan firmemente los efectos anticonvulsivos del CBD, los investigadores también reconocieron la elevada tasa de respuesta al placebo en los ensayos. Sugirieron que esto podría atribuirse en parte a las expectativas psicológicas de los pacientes y a la inmensa esperanza invertida por las familias en busca de alivio. Algunos participantes incluso se trasladaron a Estados Unidos para acceder a estos tratamientos, sobre todo en Ohio, que necesita desesperadamente soluciones eficaces.
Una de las principales conclusiones del estudio es que, en general, el CBD se tolera bien. Los efectos secundarios más comunes fueron somnolencia, pérdida de apetito y diarrea. Estos efectos se describieron como leves y no interfirieron significativamente en el cumplimiento del tratamiento.
Sin embargo, los investigadores destacaron la necesidad de realizar más estudios controlados para afinar la dosis óptima de CBD y explorar sus posibles interacciones con otros fármacos antiepilépticos.
Acceso limitado en Brasil
A pesar de estos prometedores resultados, el acceso a tratamientos basados en CBD sigue siendo limitado en Brasil. El estudio explica que el cannabidiol aún no está incluido en los protocolos oficiales de tratamiento y que todos los productos con CBD utilizados en la investigación tuvieron que ser importados, lo que dificulta su adopción generalizada debido a los altos costes y a las barreras regulatorias.
Los autores reclamaron más investigación local para adaptar la terapia con CBD al contexto brasileño y mejorar la accesibilidad. «Estas barreras ponen de manifiesto la necesidad de debatir la mejora de la accesibilidad y de realizar estudios locales para adaptar el uso del CBD a la realidad brasileña», señaló la revista.