Lejos de los cuartos de cultivo saturados de LED y de las genéticas ultraseleccionadas, los Strain Hunters se adentran esta vez en las montañas de Kirguistán, siguiendo los pasos de la antigua Ruta de la Seda, en busca de lo que la industria moderna casi ha olvidado: el Cannabis salvaje.
In situ, el equipo descubre un país desgarrado por profundas contradicciones, donde una planta autóctona que existe desde hace milenios choca frontalmente con una realidad política y social implacable.
Una tierra donde el Cannabis está en todas partes… y legal en ninguna
A lo largo de las carreteras, cerca de los pueblos, en las playas o en lo más profundo de las montañas: el cannabis crece libremente en Kirguistán, como siempre lo ha hecho. Sin embargo, el país sigue aplicando hoy en día una de las legislaciones más duras en materia de cannabis.
La presencia de una sola planta en un jardín puede acarrear hasta 12 años de cárcel, con confiscación de bienes. Es una situación que los activistas locales denuncian enérgicamente, tanto más absurda cuanto que, en su opinión, las verdaderas lacras del país son el alcohol adulterado y las drogas sintéticas, mucho más destructivas para las comunidades que esta planta silvestre.
Antes de que las convenciones internacionales sobre drogas anularan las leyes locales, el hachís ocupaba sin embargo un lugar de honor en la cultura kirguís. Incluso la realeza lo ofrecía como regalo de bodas. Lo que hoy se considera un delito grave fue antaño un símbolo de respeto, valor y tradición.
El consumo de hachís en Kirguistán se ha convertido en un símbolo de respeto, valor y tradición
Un saber ancestral aún vivo
A medida que el equipo se adentra en regiones más remotas, la forma de ver el cannabis cambia radicalmente. Entre las comunidades nómadas, la planta nunca ha desaparecido. Sigue profundamente arraigada en las prácticas etnobotánicas locales, transmitidas de generación en generación.
Los lugareños explican que llevan siglos utilizando el Cannabis para tratar animales (caballos, cabras, ovejas, burros) e incluso gallinas. Durante la pandemia de COVID-19, algunas comunidades también habrían preparado infusiones de Cannabis como remedio tradicional.
Realmente no importa si se está de acuerdo o no con todos estos usos. Lo esencial está en otra parte: este conocimiento todavía existe, intacto, preservado de la estandarización y la prohibición, arraigado en siglos de experiencia empírica.
Por qué este episodio es esencial
Este nuevo vídeo de Strain Hunters no trata sólo de la búsqueda de genéticas raras. Cuestiona lo que podemos perder cuando la prohibición se une a la ignorancia: culturas irremplazables, historias, conocimientos medicinales y genética local.
Kirguistán destaca como uno de esos raros territorios donde el Cannabis nunca ha sido una moda, ni un producto, sino simplemente una planta, inseparable de su entorno. Este viaje invita a una profunda reflexión sobre la legalización moderna, la normalización del cannabis y el futuro de la biodiversidad.
Si el Cannabis te interesa más allá del marketing, las marcas y los porcentajes de THC, este episodio es sencillamente imperdible.
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