La decisión de Quebec de fijar en 21 años la edad mínima legal para el consumo de cannabis vuelve a ser objeto de un minucioso análisis, ya que los expertos en adicciones, los representantes de la salud pública y los actores del sector se preguntan si esta restricción permitirá alcanzar los objetivos de salud pública previstos.
A más de 15 000 personas menores de 21 años se les denegó el acceso a las tiendas de la Société québécoise du cannabis (SQDC) el año pasado, según las cifras citadas por el minorista provincial de cannabis.
Quebec sigue siendo una excepción en lo que respecta a la edad legal para el consumo de cannabis
Cuando Canadá legalizó el cannabis en 2018, el marco federal fijó la edad mínima en 18 años. Posteriormente, Quebec optó por un umbral más estricto, concretamente 21 años, convirtiéndose así en la única provincia canadiense en imponer este límite de edad más elevado.
La Asociación Quebequense de la Industria del Cannabis (AQIC) sostiene que esta política ha tenido una consecuencia inesperada: los consumidores de entre 18 y 20 años que no pueden comprar legalmente en la SQDC podrían recurrir a vendedores no regulados.
Pierre Leclerc, director general de la asociación, calificó esta decisión de «totalmente dogmática» y señaló que iba en contra del objetivo de alejar a los consumidores del mercado ilícito.
Jean-Sébastien Fallu, especialista en adicciones y profesor de la Universidad de Montreal, ha expresado preocupaciones similares. Considera que la elección de los 21 años en lugar de los 18 es un «grave error», argumentando que esta restricción no elimina el consumo, sino que puede orientar a los jóvenes adultos hacia productos cuya composición y potencia son menos fiables.
Acceso fuera del mercado legal
Una reciente investigación llevada a cabo por La Presse ilustra la dificultad de aplicar la restricción de edad en todo el mercado del cannabis en Quebec.
Una participante de 20 años pudo comprar productos a base de cannabis en varias tiendas de Kanesatake sin que se le pidiera que acreditara su edad. Según esta investigación, la comunidad cuenta con decenas de minoristas de cannabis que operan sin licencia federal ni licencia expedida por el consejo de la banda, el órgano de gobierno local de una comunidad indígena en Canadá.
Esta situación también pone de relieve la particularidad jurídica de las comunidades indígenas. Según la profesora de Derecho Karine Millaire, las comunidades indígenas pueden establecer sus propias normas en materia de cannabis, en particular en lo que respecta a la edad mínima y a los productos autorizados, incluso cuando dichas normas difieran de la legislación provincial.
Los productos disponibles en algunas de estas tiendas también pueden diferir considerablemente de los que vende la SQDC. La investigación ha sacado a la luz productos como caramelos que contienen THC y otros artículos prohibidos en Quebec. Algunos productos no indicaban su concentración de THC.
Los expertos piden que se replantee la cuestión
Para los detractores de la política quebequense, la cuestión central no es si los jóvenes adultos consumirán cannabis, sino dónde lo obtendrán.
La directora jurídica de la Asociación Quebequense de Salud Pública, Marianne Dessureault, ha señalado que permitir que los jóvenes de entre 18 y 20 años accedan a productos regulados podría reducir los riesgos, al proporcionarles información sobre lo que consumen y darles acceso al asesoramiento de los empleados de la SQDC.
Este debate se produce mientras el mercado legal de Quebec sigue representar entre el 60 % y el 80 % del consumo de cannabis. La asociación considera que mejorar el acceso a los minoristas legales y revisar la edad mínima podrían contribuir a reducir la parte restante que proviene del mercado ilícito.