Un nuevo estudio publicado a finales de 2025 sugiere que el cannabidiol (CBD) podría desempeñar un papel importante en futuros tratamientos contra el cáncer.
Según los investigadores, este cannabinoide no psicotrópico tiene «un potencial considerable como agente antitumoral», gracias a su capacidad para interferir en varios mecanismos biológicos que permiten a los tumores desarrollarse, extenderse y resistir al tratamiento.
Este estudio, financiado por el Fondo Nacional de Ciencias Naturales de China y publicado en la revista Phytomedicine, analizó una amplia gama de estudios preclínicos que examinaban los efectos del CBD en diversas formas de cáncer. Aunque el artículo aún no ha sido revisado por pares, se une a un creciente número de publicaciones que exploran los cannabinoides más allá de la gestión de los síntomas.
Cómo interactúa el CBD con las células cancerígenas
«El CBD exhibe efectos antitumorales multiobjetivo al alterar características clave del cáncer», escriben los autores.
En lugar de actuar sobre una única vía, el CBD parece influir simultáneamente en varios sistemas biológicos. Las células cancerosas suelen sobrevivir secuestrando señales celulares normales relacionadas con el crecimiento, la gestión del estrés y la respuesta inmunitaria. La novedad destacada en el estudio es que el CBD parece actuar simultáneamente sobre varios de estos sistemas, aumentando la presión sobre las células tumorales hasta que ya no pueden adaptarse.
Los investigadores analizaron cánceres agresivos como el glioblastoma, así como formas más comunes, incluidos los cánceres de mama, pulmón, colorrectal, ovario y próstata. En todos estos modelos, el CBD demostró sistemáticamente su capacidad para ralentizar el crecimiento tumoral y limitar la metástasis.
En los estudios sobre cáncer colorrectal, por ejemplo, el CBD interfiere con GPR55, un receptor que favorece el crecimiento tumoral y la migración celular. El bloqueo de este receptor debilita las vías vinculadas a la rápida división celular y, en algunos casos, aumenta la sensibilidad del tumor a la quimioterapia. Otros experimentos han demostrado que el CBD reduce la expresión de genes asociados al comportamiento agresivo del cáncer, al tiempo que activa vías relacionadas con el estrés que atenúan la proliferación celular.
Respuestas específicas de los distintos tipos de cáncer
Diferentes tipos de cáncer parecen responder al CBD de formas distintas pero similares. En el cáncer de pulmón de células no pequeñas, la combinación de CBD y THC redujo el crecimiento tumoral al interferir en la transición epitelio-mesénquima, un proceso que permite a las células cancerosas extenderse por todo el cuerpo.
En modelos de cáncer de mama, se ha demostrado que el CBD detiene la división celular, desencadena la muerte celular programada y activa la autofagia, un mecanismo de autodigestión que, cuando se sobreestimula, se vuelve destructivo para las células cancerosas.
Una de las conclusiones centrales del estudio se refiere tanto al potencial terapéutico como a la tolerancia de los pacientes:
«El cannabidiol (CBD), un compuesto aprobado por la FDA y bien tolerado, muestra efectos antitumorales prometedores al inhibir el crecimiento del cáncer, la metástasis y la angiogénesis, al tiempo que alivia los síntomas relacionados con el cáncer, como el dolor y las náuseas.»
El CBD tiene una baja biodisponibilidad oral, lo que significa que gran parte del compuesto se descompone antes de llegar al tejido tumoral. Para solucionar este problema, los científicos están explorando sistemas de administración basados en nanopartículas y diseñados para mejorar la absorción, dirigirse a los tumores con mayor precisión y reducir los efectos secundarios no deseados.
Los autores también explican que los resultados de laboratorio por sí solos no son suficientes. Trasladar estos efectos a la práctica médica requerirá ensayos clínicos cuidadosamente diseñados y el uso de herramientas analíticas avanzadas como la secuenciación unicelular para comprender cómo responden las distintas poblaciones tumorales.
«Los ensayos futuros deberán estratificar a los pacientes según el tipo de tumor y los marcadores moleculares para establecer correlaciones entre la dosis, el momento de administración y la eficacia», señalaron los investigadores.
Este estudio forma parte de un cambio más amplio en la investigación y la política médicas. En 2025, un estudio publicado en Pharmacology & Therapeutics sugirió que ciertas terapias basadas en cannabinoides podrían mejorar la eficacia de los fármacos de quimioterapia. Otros estudios han informado de una mejora de la calidad de vida en pacientes con cáncer que se someten a tratamientos basados en el cannabis.