El cannabis en Asia

Pakistán sigue creando su organismo regulador del cannabis

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Pakistán está acelerando la implementación de su marco regulador para el cannabis medicinal y el cáñamo industrial, mientras que la recién creada Autoridad Reguladora y de Control del Cannabis (CCRA) recibe financiación adicional y refuerza su compromiso con las regiones productoras locales.

Un organismo regulador para controlar la concesión de licencias y la supervisión

La CCRA se creó en virtud de una ordenanza promulgada por el ex presidente Dr. Arif Alvi, con el mandato de supervisar el cultivo, la extracción y el uso médico e industrial del cannabis, así como su comercialización.

La autoridad está dirigida por una junta directiva de 13 miembros, presidida por el secretario de la División de Defensa de Pakistán. El consejo incluye a altos funcionarios como el secretario del gabinete, el secretario de justicia y asuntos jurídicos y el secretario de seguridad alimentaria nacional e investigación, así como los secretarios jefes de las cuatro provincias de Pakistán.

También están representadas instituciones de seguridad y aplicación de la ley, como el Inter-Services Intelligence (ISI), la Intelligence BureauB, la Anti-Drug Force y la Pakistan Drug Regulatory Authority.

Según la ordenanza, la CCRA está facultada para expedir licencias, que tendrán una validez de cinco años, y para asesorar al gobierno federal sobre decisiones políticas, incluidas las enmiendas legislativas. La política también debe incluir la posibilidad de crear oficinas regionales en todo el país, en función de las necesidades operativas.

La apertura al valle del Tirah pretende integrar a los agricultores tradicionales

Más allá de Islamabad, la CCRA se está abriendo activamente a regiones donde el cultivo de cannabis ha existido tradicionalmente al margen de cualquier regulación oficial. La autoridad dio la bienvenida a una delegación de ancianos tribales y líderes comunitarios del Valle del Tirah, una región conocida por sus ancestrales tradiciones de cultivo de cannabis.

La reunión, celebrada en la sede de la CCRA en Islamabad, estuvo presidida por el general de división (retirado) Zafar Ullah Khan, que presentó la Política Nacional sobre el Cannabis como el resultado de «casi un año y medio» de coordinación y deliberaciones institucionales.

«Este cultivo, que durante décadas ha estado asociado a la ilegalidad, puede convertirse ahora en una fuente de dignidad, prosperidad y empoderamiento económico legal para los habitantes del valle del Tirah», afirmó.

Según el Director General, el marco de concesión de licencias pretende ofrecer protección jurídica, acceso directo al mercado y mecanismos transparentes de fijación de precios a los cultivadores locales, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de los intermediarios.

«El objetivo del Estado no es la represión, sino la integración de las comunidades locales en un marco económico regulado», añadió.

Al parecer, los representantes locales han expresado su preocupación por los precios, la transparencia y las salvaguardias contra la entrada de entidades externas en la región. En respuesta, la CCRA anunció su intención de crear un comité consultivo conjunto con las partes interesadas locales.

La autoridad también destacó disposiciones como la concesión de licencias a grupos y los modelos de agricultura colectiva, destinados a dar prioridad a los cultivadores locales.

Un marco nacional centrado en el cannabis medicinal e industrial

La estrategia nacional de Pakistán se centra específicamente en las aplicaciones del cannabis medicinal y el cáñamo industrial, incluidos los extractos farmacéuticos, los tratamientos relacionados con la epilepsia y las industrias de fibras de cáñamo, como la textil.

En enero de 2026, el gabinete federal de Pakistán aprobó una Política Nacional de Control y Regulación del Cannabis, descrita como el primer marco integral del país para la gestión del cannabis a nivel nacional. La iniciativa se basa en la decisión de Pakistán en 2020 de legalizar el cultivo de cáñamo industrial y cannabis medicinal.

El marco está diseñado para establecer una cadena de valor regulada, desde el cultivo hasta la fabricación, y podría apoyar en última instancia la integración de tratamientos basados en el cannabis en el sistema sanitario de Pakistán.

Pakistán también ha destinado 1.950 millones de rupias (6 millones de euros) al desarrollo de invernaderos de cannabis medicinal, un laboratorio analítico nacional y una infraestructura reguladora, como parte de sus esfuerzos por construir una industria del cannabis «basada en la ciencia».

Con la demanda mundial en aumento y el clima de Pakistán considerado favorable para el cultivo, el país ve ahora en el cannabis tanto un reto normativo como una posible oportunidad económica.

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