Correr durante varias horas no solo pone a prueba los músculos, el corazón o las reservas energéticas. El esfuerzo prolongado también va acompañado de cambios cuantificables en el sistema endocannabinoide, con una dinámica que se prolonga mucho más allá de la primera hora de carrera.
Así lo demuestra un estudio publicado en 2026 en BMC Medicine, dedicado a la evolución de los endocannabinoides durante un maratón y varias ultramaratones. Hasta ahora, la mayoría de los estudios en humanos se habían centrado en esfuerzos de menos de 60 minutos, por lo que se desconocía en gran medida la respuesta de este sistema cuando la carrera dura varias horas, o incluso un día entero.
Los resultados arrojan, sobre todo, nueva luz sobre la anandamida (AEA) y el 2-araquidonoilglicerol (2-AG), dos moléculas producidas por el cuerpo humano y capaces de activar los receptores cannabinoides. También permiten definir con mayor precisión los aspectos biológicos del famoso «runner’s high», ese estado que los corredores describen a veces como una mezcla de bienestar, disminución de la ansiedad y alteración de la percepción del dolor.
Análisis de sangre hasta el final del maratón
Los investigadores llevaron a cabo dos estudios de campo complementarios. El primero contó con la participación de 19 corredores entrenados, cada uno de los cuales completó un maratón y, en otra sesión, una caminata de duración equivalente. Se realizaron extracciones de sangre al inicio, cada 14 kilómetros, al llegar a meta y, posteriormente, tras 45 minutos de recuperación.
El segundo estudio se centró en 36 ultramaratonistas que participaron en el TorTour de Ruhr, en Alemania, con distancias de 100, 160 o 230 kilómetros. En esta ocasión, las muestras de sangre se tomaron antes y después de la carrera. Los investigadores midieron, en particular, el AEA, el 2-AG, el 1-AG, el ácido araquidónico y la PEA, junto con evaluaciones de la euforia, la ansiedad y el dolor.
Este enfoque en condiciones reales constituye uno de los puntos de interés del estudio: en lugar de simular el esfuerzo de resistencia en una cinta de correr en el laboratorio, observa la respuesta biológica de los deportistas sometidos a esfuerzos reales de larga duración.
La anandamida aumenta progresivamente a medida que avanza la carrera
El resultado más claro se refiere a la anandamida. Durante el maratón, su concentración aumenta progresivamente y llega a ser claramente superior a la observada durante la marcha. Sobre todo, este aumento no desaparece inmediatamente tras la llegada: sigue siendo significativo 45 minutos después del esfuerzo.
El fenómeno también se observa en los corredores de ultratrail. Independientemente de la distancia recorrida, ya sean 100, 160 o 230 kilómetros, las concentraciones de AEA son notablemente más elevadas después de la carrera que antes.
El 2-AG, por el contrario, sigue una cronología diferente. Su aumento se observa sobre todo en las fases finales del maratón y durante la recuperación. Tras las carreras de ultrafondo, sus concentraciones también son superiores a los valores iniciales. Los autores plantean, por tanto, que el AEA y el 2-AG podrían intervenir en procesos fisiológicos o psicológicos diferentes, aunque subrayan que su estudio no permite establecer con precisión dichos mecanismos.
Otra observación interesante: las concentraciones de AEA y 2-AG tras el esfuerzo eran más elevadas tras el maratón que tras los ultramaratones. Los investigadores plantean, en particular, la hipótesis de la intensidad del ejercicio: correr 42 kilómetros a una intensidad relativamente elevada podría estimular en mayor medida ciertas respuestas endocannabinoides que un esfuerzo mucho más prolongado pero realizado a un ritmo menor.
El «runner’s high» no se reduce a la euforia
Desde el punto de vista psicológico, los resultados complican la imagen, a veces simplificada, del subidón del corredor.
Durante el maratón, los niveles de euforia fueron, en general, superiores a los observados durante la marcha, mientras que la ansiedad disminuyó hacia el final de la prueba. Sin embargo, solo 3 de los 19 participantes declararon retrospectivamente haber experimentado un «runner’s high» durante el maratón; ocho respondieron que no y ocho se mostraron indecisos.
En el caso de los corredores de ultramaratón, la situación era aún diferente. La euforia no aumentó de forma significativa tras la carrera, mientras que la ansiedad disminuyó y el dolor aumentó considerablemente. Doce de los 36 participantes informaron de haber experimentado un «runner’s high» durante la prueba, frente a 19 que declararon no haberlo sentido.
En otras palabras, un aumento de los endocannabinoides no se corresponde automáticamente con una sensación eufórica identificable. El «runner’s high» parece más bien un fenómeno multidimensional, cuya manifestación puede depender de la intensidad, la duración del esfuerzo y el contexto.
Del sistema endocannabinoide al cannabis, una relación que intriga
Estos nuevos datos aportan también una pieza más a una cuestión ya explorada por Newsweed: la de las complejas relaciones entre el cannabis y los deportes de resistencia.
En nuestro artículo anterior dedicado al cannabis y el trail, repasábamos, entre otras cosas, los testimonios de corredores que consumen cannabis antes, durante o después del esfuerzo, pero también los trabajos científicos que intentan distinguir entre los efectos sobre el rendimiento y la alteración de la experiencia subjetiva del ejercicio. Algunas investigaciones citadas en este artículo sugerían así que el THC pudiera reducir el rendimiento en pruebas de resistencia al tiempo que alteraba la percepción del esfuerzo, mientras que otros estudios habían observado en los consumidores un aumento declarado de la euforia, la relajación o el placer durante el ejercicio.
El nuevo estudio publicado en BMC Medicine aborda el tema desde otra perspectiva: no se centra en el consumo de cannabis, sino en los cannabinoides producidos de forma natural por el organismo.
Esta distinción es fundamental. La presencia de un sistema biológico sensible a los cannabinoides no significa que consumir cannabis simplemente reproduzca o potencie el subidón del corredor. Al contrario, el nuevo estudio muestra que la relación entre endocannabinoides, euforia, ansiedad y dolor dista mucho de ser lineal: en los ultramaratonistas, por ejemplo, la AEA aumenta notablemente, mientras que la euforia no se incrementa de forma significativa.
Un sistema cannabinoide interno que aún está lejos de haber revelado todos sus secretos
Los resultados deben interpretarse con cautela. Las muestras son reducidas, los protocolos de maratón y ultramaratón no son idénticos y no se han podido controlar totalmente varios factores (alimentación, hora de las muestras, fatiga, estrés de la competición o estrategia de ritmo). Además, las mediciones psicológicas se basaron en escalas visuales sencillas, necesariamente limitadas a la hora de describir un estado tan complejo como el «runner’s high».
El estudio no demuestra, por tanto, que los endocannabinoides sean los únicos responsables de las sensaciones asociadas a la carrera. En cambio, establece que su concentración evoluciona de forma notable y estructurada durante el esfuerzo de resistencia prolongado: el AEA aumenta continuamente, mientras que el 2-AG parece responder más tarde.
Para profundizar más, los investigadores mencionan, en particular, las técnicas de imagen por PET y el estudio simultáneo de otros mediadores neuroquímicos, entre los que se encuentran la dopamina, la serotonina, el cortisol, la oxitocina o el BDNF (que no tiene nada que ver con Théo Detienne). Una forma de recordar que, incluso tras 230 kilómetros, el sistema endocannabinoide humano probablemente no sea más que una pieza del vasto rompecabezas biológico que acompaña a la resistencia.
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