Alabama se dispone a realizar sus primeras ventas legales de cannabis medicinal. Después de que se aprobara la legislación en 2021, el lanzamiento real del programa se ha visto frenado por obstáculos administrativos, técnicos y legales. Pero, según varios actores del sector, la cuenta atrás ya ha comenzado.
En Montgomery, Callie’s Apothecary se convertirá en el primer dispensario en abrir sus puertas. Su propietario, Vince Schilleci, asegura que la llegada de los productos y su validación en el laboratorio son los últimos elementos que faltan para que pueda recibir a los primeros pacientes.
«Tenemos que tener en cuenta que este producto no es como las patatas fritas o un artículo fácil de enviar, y tiene que pasar por toda una serie de pruebas. Tenemos que integrarlo en el sistema de trazabilidad del gobierno, desde la semilla hasta la venta. Hay muchos elementos que coordinar, pero ya casi lo tenemos», explicó durante una visita a las instalaciones.
Un programa estrictamente médico
Los responsables del dispensario insisten en una cosa: el programa de cannabis terapéutico en Alabama no se parece en nada a los mercados recreativos desarrollados en otros lugares de Estados Unidos. El acceso estará condicionado a un estricto procedimiento médico, que incluye la recomendación de un médico autorizado y la inclusión en un registro oficial.
«Se trata de un programa de salud. Se trata de mantener a nuestros pacientes sanos en Alabama, y eso significa claramente que no somos un programa recreativo», afirma Vince Schilleci. «No puedes venir y comprar algo sin más. Tienes que pasar por el proceso para obtener la tarjeta y asegurarte de que tienes una condición que califica.»
Al entrar, los pacientes deberán mostrar un documento de identidad, así como una tarjeta de cannabis medicinal. La tienda funcionará con un modelo similar al de una farmacia, con acceso limitado y enmarcado por la seguridad. No se permitirán las compras por internet.
Productos autorizados limitados
La ley de Alabama marca estrictamente las formas de productos permitidos. Las flores crudas y los productos fumables siguen prohibidos. Los pacientes tendrán acceso a comprimidos, tinturas, aceites, parches y gominolas, con una sorprendente limitación: sólo estarán disponibles ciertos sabores, sobre todo melocotón.
El dispensario ofrecerá cubitos de gel, pastillas, tinturas e incluso supositorios, en función de las necesidades médicas. Vince Schilleci explica que el objetivo es adaptar los formatos a cada paciente: problemas digestivos, dificultad para tragar o necesidades específicas relacionadas con la edad.
El precio exacto de los productos aún no se ha comunicado, pero podría ser inferior a las estimaciones iniciales planteadas durante las candidaturas. En 2023, la empresa barajaba un precio de unos 65 dólares por un paquete de gominolas.
Puesta en marcha escalonada en todo el Estado
Cuando el programa esté plenamente operativo, se espera que Alabama cuente con 12 dispensarios repartidos entre cuatro empresas. Según John McMillan, director de la Alabama Medical Cannabis Commission, tres empresas ya tienen sus licencias y se espera que abran durante el verano: CCS of Alabama, GP6 Wellness y RJK Holdings. Una cuarta licencia sigue bloqueada por una disputa legal, pero podría ir a parar a Yellowhammer Medical Dispensaries.
«Esperamos avanzar para convertirnos en lo que la legislatura previó, y en lo que el público y los pacientes necesitan», dijo McMillan.
Una de las razones de los retrasos del programa han sido las disputas entre las empresas solicitantes, ya que algunas se quejan de un proceso de adjudicación discriminatorio. Otro caso, presentado por cinco padres que exigían un acceso más rápido al cannabis medicinal, fue rechazado en agosto.
Por el momento, el programa sigue siendo embrionario: unos 181 pacientes estarían registrados, y 43 médicos certificados estarían autorizados a recomendar cannabis medicinal en el Estado. Las patologías en cuestión abarcan una quincena de afecciones, entre las que se encuentran el cáncer, la depresión, la enfermedad de Parkinson, el TEPT, la anemia falciforme, el dolor crónico y las enfermedades terminales.
Para Alora Frank, gerente de Callie’s Apothecary y antigua profesional del mercado de Florida, la cuestión va más allá de una simple apertura comercial. Ella hace hincapié en la dimensión psicológica y social del acceso al cannabis medicinal, que a menudo se asocia con un estigma persistente.
«En la primera visita, estás muy nervioso, tienes mucho miedo, y hay muchos prejuicios en torno al uso de este producto como alternativa médica», explica. «Administramos cannabis, pero a cambio recibimos dosis de humanidad»
Tras cinco años de espera, Alabama parece por fin preparada para pasar de la ley a la realidad. Queda por ver si esta apertura, anunciada como inminente, estará a la altura de sus promesas, y si el programa podrá evolucionar hacia una oferta más diversificada a medida que el mercado se vaya estructurando.
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