El cannabis medicinal vuelve a estar presente en los debates presupuestarios. El 16 de octubre de 2026, los diputados del grupo Ecologista y Social presentaron dos enmiendas al proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social (PLFSS) para 2027, con el fin de salir del estancamiento normativo que retrasa su generalización en Francia.
Impulsadas, entre otros, por Sandrine Rousseau, Clémentine Autain, François Ruffin y Danielle Simonnet, estas enmiendas persiguen dos objetivos complementarios: prorrogar el marco experimental y obtener del Gobierno una hoja de ruta para la integración definitiva del cannabis medicinal en el sistema sanitario.
Se propone una prórroga de dos años
La primera enmienda, con el número 2004, propone autorizar durante dos años más el uso médico del cannabis en forma de productos que cumplan con los estándares farmacéuticos.
La medida afectaría a las cinco indicaciones terapéuticas seleccionadas durante el ensayo dirigido por la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento (ANSM): dolores neuropáticos refractarios, determinadas epilepsias graves farmacorresistentes, síntomas rebeldes en oncología, situaciones paliativas y espasticidades dolorosas relacionadas con patologías del sistema nervioso central.
Las modalidades de prescripción, dispensación, suministro y cobertura se precisarían mediante normativa.
Los diputados recuerdan que las evaluaciones del ensayo han demostrado beneficios para una gran parte de los pacientes afectados. Denuncian los retrasos acumulados en la publicación de los textos necesarios para la generalización del programa.
«Cada nuevo aplazamiento prolonga el dolor y los síntomas de los pacientes, que a menudo se encuentran en un callejón sin salida terapéutico», subrayan en la exposición de motivos.
Los pacientes actuales ya se benefician de una prórroga
Sin embargo, contrariamente a lo que podría sugerir la solicitud de los diputados, los pacientes que actualmente reciben tratamiento no se enfrentan a una interrupción inmediata de su atención. El período transitorio que permite a los pacientes ya incluidos en el ensayo seguir recibiendo sus tratamientos se ha prorrogado hasta tres meses después de la publicación del dictamen de la Alta Autoridad Sanitaria (HAS).
La Seguridad Social seguirá cubriendo los medicamentos durante este periodo. No obstante, esta disposición solo afecta a los pacientes que ya forman parte del ensayo. Desde el 27 de marzo de 2024, no es posible la inclusión de nuevos pacientes, lo que deja a los demás pacientes potencialmente elegibles sin acceso a este programa.
Por lo tanto, lo que está en juego va más allá de la mera continuidad de los tratamientos existentes: se trata también de abrir el acceso al cannabis medicinal a nuevos pacientes y de poner fin a un régimen provisional.
Se exige al Gobierno una hoja de ruta
La segunda enmienda, con el número 2005, insta al Gobierno a presentar al Parlamento, en los seis meses siguientes a la promulgación de la ley, un informe en el que se detallen las condiciones para la generalización del cannabis medicinal.
Este documento debería precisar el calendario de publicación de los textos normativos, las condiciones de prescripción y de reembolso, así como las garantías ofrecidas a los pacientes que actualmente reciben tratamiento. También debería abordar la estructuración de una cadena francesa de producción y distribución, con el fin de reducir la dependencia de las importaciones.
Esta enmienda se ha elaborado en colaboración con IMPATIENTS, una asociación de pacientes que consumen cannabis medicinal.
Salir por fin de la situación provisional
Estas dos iniciativas se producen cuando catorce asociaciones se han dirigido recientemente al primer ministro para reclamar que se desbloquee un expediente que parece perderse en las disputas entre el Ministerio de Sanidad, Matignon, la MILDECA y el Ministerio del Interior.
Para los diputados ecologistas, la prórroga del dispositivo no debe servir de pretexto para un nuevo aplazamiento de su generalización. Queda por ver si estas enmiendas serán aprobadas y, sobre todo, si el Gobierno se decidirá por fin a publicar los textos normativos que se esperan desde hace meses.
Porque, si bien la continuidad de los tratamientos está garantizada hoy en día para los pacientes que ya forman parte del programa piloto, ningún nuevo paciente puede acceder al programa. Mientras tanto, la generalización del cannabis medicinal sigue sin llegar y las empresas del sector permanecen en la incertidumbre, a falta de un marco normativo que les permita desarrollar sus actividades. Una situación que deja a pacientes, profesionales sanitarios e industriales a la espera de decisiones políticas que no dejan de posponerse.