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El CBG y la hipertensión arterial: un nuevo estudio revela efectos cardiovasculares sorprendentes

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El cannabigerol (CBG), un compuesto menos conocido del cannabis, podría influir en la tensión arterial, el funcionamiento de los vasos sanguíneos y la formación de coágulos sanguíneos. Un nuevo estudio científico sugiere que este cannabinoide no psicoactivo tendría varios efectos cardiovasculares, aunque sus posibles aplicaciones médicas aún no se han demostrado en humanos.

Publicado el 6 de octubre de 2026 en la revista científica Molecules, este estudio ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Medicina de Białystok, en Polonia. Sus resultados aportan nueva luz sobre la relación entre los cannabinoides y la salud cardiovascular, especialmente en el contexto de la hipertensión.

El CBG reduce significativamente la presión arterial en ratas hipertensas

Los investigadores examinaron los efectos del cannabigerol (CBG) sobre la presión arterial comparando dos grupos de ratas: animales que padecían hipertensión de forma natural y otros con una presión arterial normal.

Para medir la acción del cannabinoide, administraron tres dosis de CBG por vía intravenosa (1, 3 y 10 mg/kg). Los resultados muestran una disminución de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca proporcional a la dosis administrada, con efectos especialmente marcados a la concentración más elevada.

En las ratas hipertensas, una dosis de 10 mg/kg provocó una disminución media de 27 mmHg de la presión sistólica (la presión ejercida cuando el corazón se contrae) y de 29 mmHg de la presión diastólica (medida cuando el corazón se relaja). Su frecuencia cardíaca también se ralentizó en aproximadamente 23 latidos por minuto.

Las ratas con tensión arterial normal también reaccionaron al CBG, pero con una disminución menos pronunciada de la presión sistólica: 11 mmHg, frente a 22 mmHg en el caso de la presión diastólica. El efecto del CBG sobre la presión sistólica parece, por tanto, más marcado en los animales hipertensos, lo que constituye una de las principales conclusiones del estudio.

No obstante, este efecto hipotensor es esencialmente transitorio. En las ratas con presión arterial normal, la presión arterial recuperaba sus valores iniciales en pocos minutos. Por el contrario, en los animales hipertensos que recibieron la dosis más alta, la presión arterial media se mantenía aproximadamente un 6 % por debajo de su nivel inicial al cabo de diez minutos, lo que sugiere un efecto ligeramente más prolongado en presencia de hipertensión.

Cómo actúa el cannabigerol sobre los vasos sanguíneos

Más allá de su acción sobre la presión arterial, el cannabigerol (CBG) también parece actuar directamente sobre los vasos sanguíneos, favoreciendo su relajación. Un fenómeno denominado vasorrelajación, que contribuye a reducir la resistencia a la circulación sanguínea.

Para estudiar este mecanismo, los investigadores analizaron segmentos de aorta y de pequeñas arterias mesentéricas extraídos de ratas hipertensas y normotensas. Estas últimas desempeñan un papel especialmente importante en la regulación de la presión arterial, ya que controlan en parte la resistencia que se opone al flujo sanguíneo.

Los resultados muestran que el CBG provoca una relajación de los vasos proporcional a su concentración, con un efecto más marcado en las arterias pequeñas que en la aorta. En las arterias mesentéricas, la relajación máxima alcanzó casi el 98 % en las ratas normotensas, frente al 73 % en las ratas hipertensas.

Esta diferencia podría explicarse por las alteraciones de la pared de los vasos y las disfunciones del endotelio, la capa de células que recubre su superficie interna, frecuentemente asociadas a la hipertensión. En otras palabras, el estado del sistema vascular podría condicionar la eficacia del CBG.

Los científicos también han tratado de comprender el origen de este efecto hipotensor. Sus experimentos sugieren que el CBG podría actuar a través de dos vías complementarias: influyendo en los mecanismos de regulación del sistema nervioso central, pero también ejerciendo una acción directa sobre los vasos sanguíneos, independientemente de dicha regulación nerviosa.

No obstante, aún quedan por precisar los mecanismos moleculares responsables de esta vasorrelajación. Los investigadores destacan, en particular, que sus experimentos aún no permiten distinguir claramente el papel del endotelio del de las células musculares que componen la pared de las arterias.

El CBG y el CBD podrían influir en la formación de coágulos sanguíneos

El estudio también se centró en los efectos del cannabigerol (CBG) sobre la agregación plaquetaria, un mecanismo mediante el cual las plaquetas se agrupan para formar un coágulo. Si bien este proceso es esencial para detener las hemorragias, una activación excesiva de las plaquetas puede favorecer la formación de trombos, que pueden obstruir los vasos sanguíneos y provocar complicaciones cardiovasculares.

Para explorar esta hipótesis, los investigadores llevaron a cabo experimentos in vitro con muestras de sangre humana, estudiando por separado los efectos del CBG, del cannabidiol (CBD) y de su combinación.

Los resultados revelan que los dos cannabinoides son capaces de frenar la agregación de las plaquetas y la liberación de sustancias que favorecen su activación, cuando estas son estimuladas por el colágeno. Este efecto inhibidor resultó ser más significativo cuando el CBG y el CBD se combinaban, lo que sugiere una acción complementaria de ambas moléculas.

A continuación, los científicos reprodujeron en el laboratorio condiciones similares a las de la circulación arterial. Una vez más, el CBG mostró una actividad antiplaquetaria, al limitar la adhesión de las plaquetas a las superficies recubiertas de colágeno, su activación y la formación de trombos. También redujo su respuesta procoagulante, es decir, su capacidad para favorecer las reacciones que conducen a la coagulación de la sangre.

Más concretamente, a determinadas concentraciones, la combinación de CBG y CBD produjo efectos inhibidores comparables, o incluso superiores, a los de la aspirina, un medicamento que se utiliza habitualmente para prevenir determinados accidentes cardiovasculares.

No obstante, esta comparación sigue siendo estrictamente experimental. Las concentraciones utilizadas en el laboratorio no se corresponden necesariamente con las que pueden alcanzarse en el organismo tras el consumo de cannabinoides. Por lo tanto, estas observaciones no demuestran que el CBG o el CBD puedan sustituir a los tratamientos antiplaquetarios existentes, pero abren una nueva vía de investigación sobre sus interacciones con los mecanismos de la coagulación.

Resultados prometedores, pero pruebas clínicas aún limitadas

Aunque estos resultados aportan nuevos datos sobre los efectos cardiovasculares del cannabigerol (CBG), deben interpretarse con cautela. El estudio se basa esencialmente en modelos experimentales que, en esta fase, no permiten extrapolar directamente las observaciones al ser humano.

De hecho, los efectos sobre la presión arterial se midieron en ratas anestesiadas, a las que se administró CBG por vía intravenosa. Por su parte, los experimentos sobre la agregación plaquetaria y la formación de coágulos sanguíneos se llevaron a cabo in vitro, a partir de muestras de sangre humana analizadas en el laboratorio.

Estas condiciones difieren notablemente del consumo de CBG por vía oral o por inhalación, especialmente en lo que respecta a la absorción, las concentraciones alcanzadas en sangre y la duración de la acción. Por lo tanto, no hay nada que permita afirmar que el CBG produzca los mismos efectos sobre la tensión arterial o la coagulación en los seres humanos.

Por otra parte, los investigadores se han centrado en los efectos inmediatos del cannabinoide, sin evaluar las consecuencias de una exposición prolongada, su tolerancia clínica ni sus posibles interacciones con los tratamientos antihipertensivos y anticoagulantes.

Serán necesarios estudios complementarios, y posteriormente ensayos clínicos, para determinar si estas propiedades podrían llegar a ser de interés en el tratamiento de la hipertensión o la prevención de complicaciones trombóticas.

Mientras tanto, estos trabajos contribuyen a comprender mejor la acción de los cannabinoides sobre el sistema cardiovascular. Abren nuevas perspectivas de investigación sobre el CBG, sin demostrar por ello su eficacia ni su inocuidad como tratamiento en seres humanos.

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