Botsuana se dispone a poner en marcha la producción comercial de cáñamo, después de que las pruebas de cultivo hayan confirmado la adaptabilidad de este cultivo a las diferentes zonas climáticas del país, en el marco de una estrategia de diversificación económica destinada a reducir su dependencia de la industria del diamante.
En declaraciones realizadas durante una visita al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Agrícolas (NARDI), el presidente Duma Boko confirmó que los ensayos habían validado la capacidad de adaptación del cáñamo a las condiciones locales de cultivo.
«Nos hemos comprometido con Botsuana a introducir el cultivo del cáñamo, y ahora estamos cada vez más cerca de hacer realidad por completo esta promesa».
El proyecto piloto se llevó a cabo en el marco de una colaboración entre el NARDI, la Universidad de Botsuana para la Agricultura y los Recursos Naturales, el Centro de Inversión y Comercio de Botsuana y dos empresas privadas autorizadas. Aunque el Gobierno aún no ha publicado datos agronómicos detallados, como los rendimientos, las variedades probadas o los análisis de THC, las autoridades afirman que los resultados son lo suficientemente alentadores como para iniciar la comercialización.
Un marco normativo estricto para una nueva industria del cáñamo
El paso de la investigación a la producción comercial se produce tras la adopción, a principios de año, de un marco normativo completo que regula el cáñamo industrial. Botsuana ha optado por uno de los sistemas de concesión de licencias más estrictos del continente, regulando el cáñamo en virtud de su ley sobre el cannabis, de carácter más general, en lugar de crear una categoría jurídica distinta.
En virtud de esta normativa, el cannabis industrial no debe contener más del 0,7 % de THC. Cada etapa de la cadena de suministro, incluidos el cultivo, la producción de semillas, la transformación, el transporte, la investigación, las importaciones y las exportaciones, requiere una licencia expedida por la Autoridad Nacional de Control del Cannabis.
Los solicitantes deben cumplir unos requisitos rigurosos en materia de seguridad, planificación empresarial, capacidad financiera y gestión de los cultivos. Los operadores titulares de una licencia también estarán sujetos a inspecciones periódicas y a una supervisión reglamentaria continua.
Este marco está diseñado para apoyar aplicaciones industriales como los textiles, los materiales de construcción, los ingredientes alimentarios y otros sectores manufactureros de valor añadido. La normativa no permite la producción ni la venta comercial de flores, mientras que el CBD y otros cannabinoides siguen estando prohibidos fuera del ámbito médico.
Una diversificación económica más allá de los diamantes
El desarrollo de una industria del cáñamo nacional forma parte de la estrategia más amplia de Botsuana para reducir su dependencia de la explotación de diamantes mediante la inversión en nuevos sectores agrícolas e industriales.
Las autoridades consideran que el cáñamo es una oportunidad para modernizar la agricultura, crear empleo y establecer nuevas cadenas de valor manufactureras que puedan resistir mejor los retos relacionados con el clima.
El viceministro de Tierras y Agricultura, Motsamai Motsamai, declaró que el Gobierno tenía la intención de apoyar a los actores que cumplieran con los requisitos normativos del país, y añadió que un cultivo a gran escala podría impulsar el empleo y fomentar nuevas actividades económicas.
A pesar de su importancia estratégica, la agricultura representa actualmente menos del 2 % del PIB de Botsuana. La producción ganadera, en particular las exportaciones de carne de vacuno, domina el sector, mientras que la agricultura sigue viéndose frenada por sequías recurrentes, suelos pobres y una superficie cultivable limitada.
Aunque casi la mitad del territorio de Botsuana está clasificado como tierra agrícola, la gran mayoría se utiliza para pastoreo. Solo el 0,5 % de las tierras del país se considera apta para la producción vegetal, lo que hace que Botsuana dependa en gran medida de las importaciones de alimentos.
En este contexto, las autoridades de Botsuana consideran que el cáñamo podría constituir un activo valioso para el sector agrícola, al ofrecer un cultivo de alto valor añadido adaptado a diferentes condiciones climáticas.
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