La industria canadiense del cáñamo reclama una reforma en profundidad del marco normativo del país, alegando que la normativa actual sigue tratando el cáñamo industrial como si se tratara de una sustancia controlada en lugar de un cultivo agrícola.
En el marco de una aportación a una consulta pública puesta en marcha por Salud de Canadá, la Alianza Canadiense del Comercio del Cáñamo (CHTA) ha propuesto una serie de reformas que podrían transformar considerablemente el sector.
Una iniciativa para elevar el límite de THC al 1 %
Entre las diferentes propuestas figura un aumento del contenido máximo autorizado de THC en el cáñamo industrial, que pasaría del 0,3 % al 1 %.
Según la CHTA, el umbral actual del 0,3 % ya no refleja ni los conocimientos científicos ni las realidades económicas de la producción de cáñamo. La organización destaca que este límite fue fijado inicialmente en la década de 1970 por el investigador canadiense Ernest Small, quien desde entonces ha calificado esta cifra de arbitraria y se ha mostrado a favor de un umbral más alto.
El sector considera que un límite del 1 % de THC ofrece a los criadores una mayor flexibilidad para desarrollar nuevas variedades optimizadas para la producción de fibras, el rendimiento en semillas y la biomasa floral. Por su parte, los productores sostienen que estas variedades podrían mejorar la rentabilidad al permitir el aprovechamiento simultáneo de las fibras y las flores, al tiempo que se mantiene la competitividad frente a otros países productores de cáñamo.
Esta propuesta se inscribe en una tendencia internacional hacia una normativa más flexible. Recientemente, Nueva Zelanda ha adoptado un límite del 1 % de THC en el marco de reformas más amplias destinadas a reducir las cargas administrativas que pesan sobre los cultivadores de cáñamo, al igual que la República Checa o Costa Rica.
Apertura del mercado de las flores de cáñamo
La CHTA también desea cambios importantes en la forma en que se regulan las flores de cáñamo.
La normativa canadiense actual impone restricciones en cuanto a las personas autorizadas a comprar material floral a los productores de cáñamo. La asociación profesional sostiene que las flores, las hojas y las ramas deberían tratarse como productos agrícolas estándar, a menos que se utilicen para la extracción de concentrados de cannabinoides.
En el marco propuesto, los cultivadores de cáñamo tendrían libertad para vender biomasa floral sin estar sujetos a los requisitos de licencia que se aplican actualmente a numerosas transacciones. No obstante, las empresas dedicadas a la extracción de fitocannabinoides concentrados seguirían estando sujetas a las disposiciones de la Ley del cannabis.
Flexibilización de las restricciones normativas
Más allá de los límites de THC y de la venta de flores, la CHTA aboga por una reducción significativa de los requisitos en materia de licencias, declaraciones y autorizaciones.
La organización sostiene que el cultivo del cáñamo debería regularse de la misma manera que el resto de cultivos al aire libre, en lugar de hacerlo en el marco de un régimen basado en el control de estupefacientes. Ha propuesto transferir varias responsabilidades de supervisión de Salud de Canadá a organismos agrícolas como Agricultura y Agroalimentación de Canadá, la Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria y Estadísticas de Canadá.
« «La industria canadiense del cáñamo se congratula de que Salud Canadá haya reconocido que el régimen regulador actual aplicable al cáñamo en Canadá es costoso y no se adapta al perfil de riesgo que presenta el cáñamo para las personas y los animales», declaró Ted Haney, presidente y director general de la CHTA.
La alianza también desea que la gestión de la lista de variedades aprobadas de Canadá se transfiera a la Asociación Canadiense de Productores de Semillas, argumentando que el proceso de aprobación actual frena la innovación y crea obstáculos para los obtentores.
Consulta en curso
Health Canada puso en marcha la consulta en mayo con el fin de identificar los cambios normativos que podrían reducir los costes de cumplimiento y las barreras de entrada al mercado, al tiempo que se preserva la seguridad pública y se respetan las obligaciones internacionales.
Las partes interesadas tienen hasta el 30 de junio para presentar sus comentarios.
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