Más de un año después de que los votantes de las Islas Caimán se pronunciaran a favor de la despenalización del cannabis, la Comisión de Reforma Legislativa (LRC) del territorio ha publicado un documento de reflexión en el que se presentan posibles reformas y se invita al público a dar su opinión sobre el futuro de la política en materia de cannabis.
Publicado el 2 de julio de 2026, este documento, titulado Reforma de la legislación sobre el cannabis: opciones para un marco de minimización de riesgos, examina varios modelos normativos antes de recomendar un enfoque prudente centrado en la reducción de riesgos. La consulta permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre de 2026, lo que permitirá a los residentes y a las partes interesadas expresar su opinión sobre las propuestas.
Esta publicación es consecuencia al referéndum de abril de 2025, en el que el 56 % de los votantes se pronunció a favor de la despenalización de la posesión y el consumo de pequeñas cantidades de cannabis. Aunque esta votación no tenía carácter vinculante, su objetivo era orientar la labor del Gobierno sobre posibles reformas legislativas.
La comisión recomienda la despenalización sin mercado legal
Tras examinar diferentes opciones normativas, en particular la simple despenalización, la legalización estricta, la legalización comercial y modelos normativos híbridos, la comisión concluye que la supresión de las sanciones penales por la posesión y el consumo, al tiempo que se mantiene la ilegalidad de las actividades comerciales, sería la opción más adecuada para este territorio británico de ultramar.
Según el informe, este modelo permitiría reducir muchos de los perjuicios asociados a la prohibición sin generar los riesgos que puede acarrear un mercado comercial totalmente legal.
La comisión sostiene que la prohibición ha fracasado en gran medida a la hora de impedir el consumo de cannabis, al tiempo que ha acarreado importantes consecuencias sociales y sanitarias. Señala que la criminalización priva a los consumidores de cualquier control de calidad, disuade a las personas con un consumo problemático de buscar tratamiento y desvía los recursos públicos hacia la represión en lugar de hacia la prevención y la atención sanitaria.
El informe destaca asimismo el impacto desproporcionado de las infracciones leves relacionadas con el cannabis sobre las personas procedentes de entornos socioeconómicos desfavorecidos, argumentando que los antecedentes penales pueden reducir las oportunidades de empleo, perturbar la vida familiar y reforzar las desigualdades sociales.
Un enfoque progresivo para la futura reforma
Aunque recomienda la despenalización, la Comisión de Reforma Legislativa no llega a apoyar la producción legal ni la venta al por menor.
Reconoce que la despenalización por sí sola no eliminaría el mercado ilícito, pero considera que la legalización completa es demasiado compleja en esta fase. El informe cita varios retos, entre ellos la implantación de un sistema regulador eficaz, el acceso a los servicios bancarios para las empresas del sector del cannabis y la necesidad de contar con servicios sanitarios capaces de hacer frente a un posible aumento del consumo.
No obstante, la comisión deja la puerta abierta a reformas más ambiciosas en el futuro, indicando que, en su momento, podría contemplarse un modelo de suministro legal una vez que el territorio haya adquirido más experiencia con un marco de reducción de riesgos.
Las obligaciones internacionales también desempeñan un papel en su análisis. El informe sugiere que la legalización de la producción y el comercio de cannabis con fines recreativos podría entrar en conflicto con las convenciones de las Naciones Unidas sobre el control de estupefacientes y no recibir la aprobación del Reino Unido, que sigue siendo responsable de determinadas cuestiones constitucionales relativas al territorio.
Se invita a la ciudadanía a dar forma a la próxima etapa de la reforma
En lugar de presentar una propuesta legislativa definitiva, el documento de reflexión solicita la opinión del público sobre varias cuestiones políticas clave.
Entre las cuestiones que se están estudiando figuran, en particular, la despenalización del cultivo para uso personal, la posibilidad de que los adultos posean hasta 30 gramos de cannabis seco y cultiven hasta cuatro plantas por hogar, así como la eliminación de las condenas anteriores por delitos menores relacionados con el cannabis.
La comisión también se plantea la necesidad de limitar el consumo a los domicilios particulares, de sustituir las sanciones penales por sanciones administrativas y cómo deberían tratarse los menores en el marco de una futura legislación.
Esta consulta se basa en el programa de cannabis medicinal del territorio, en vigor desde 2017, al tiempo que se inscribe en un debate regional más amplio sobre la reforma. En los últimos años, varias jurisdicciones del Caribe han revisado sus leyes sobre el cannabis, y los dirigentes regionales han reconocido tanto el papel histórico de esta planta como la necesidad de reevaluar las políticas basadas en la prohibición.
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