Cuatro años después del inicio del ensayo nacional, un estudio encargado por la ANSM ofrece por fin datos concretos sobre el efecto del cannabis medicinal en los tratamientos y la trayectoria asistencial de los pacientes franceses. Los resultados, publicados en septiembre de 2025 por el equipo AHeaD del Centro de Investigación del Inserm de la Universidad de Burdeos y recopilados por la Unión de Industriales para la Valorización de los Extractos de Cáñamo (UIVEC) tras una solicitud de acceso a la información pública (CADA), son alentadores.
Un ensayo sin precedentes, datos reales
El ensayo francés sobre el cannabis con fines médicos comenzó el 26 de marzo de 2021 y concluyó oficialmente el 31 de diciembre de 2024. Su objetivo inicial era evaluar la viabilidad del proceso de prescripción y dispensación y, en segundo lugar, recopilar los primeros datos franceses sobre la eficacia y la seguridad del cannabis en el ámbito médico.
En este contexto, la ANSM encargó al equipo de investigación de Burdeos la realización del estudio U.Cannabis, cuyo informe final se publicó el 15 de septiembre de 2025. La metodología se basa en el cruce de los datos del registro ReCann, que recopilaba los datos de los pacientes incluidos en el ensayo, con los del Sistema Nacional de Datos Sanitarios (SNDS), la gigantesca base de datos de la Seguridad Social. En la práctica, esto permitió realizar un seguimiento, mes a mes, de la evolución del consumo de medicamentos y del uso de los servicios sanitarios de cada paciente, durante un periodo que abarcaba desde un año antes del inicio del tratamiento con cannabis medicinal hasta seis meses después.
En total, se incluyeron 1 971 pacientes en el análisis final, tras la limpieza de los datos y la verificación de la correspondencia. La mediana de edad era de 56 años, y el 54 % de los pacientes eran mujeres. Se trataba de una población en la que predominaban dos indicaciones: el dolor neuropático refractario (el 56,1 % de los pacientes) y la espasticidad dolorosa asociada a la esclerosis múltiple u otras patologías del sistema nervioso central (el 17,6 %). Las demás indicaciones —cuidados paliativos, síntomas rebeldes en oncología y epilepsia refractaria— representaban cada una menos del 11 % de la cohorte. El cannabis medicinal se les prescribe como último recurso, es decir, tras el fracaso de otros tratamientos.
Menor consumo de analgésicos, sobre todo en pacientes con dolor neuropático
El resultado más sólido del estudio se refiere al dolor neuropático refractario, con diferencia la indicación mejor documentada debido al número de pacientes. Antes de iniciar el tratamiento con cannabis medicinal, alrededor del 73 % de los pacientes consumía analgésicos cada mes de forma constante. Desde el inicio del tratamiento, esta proporción se reduce de forma significativa: de media, 40 de cada 1 000 pacientes dejan de recurrir a los analgésicos, independientemente de la clase.
Más concretamente, son los analgésicos denominados «atípicos», los gabapentinoides (pregabalina, gabapentina), los antidepresivos tricíclicos y ciertos antidepresivos de doble acción, los que registran los descensos más marcados. Esto no es ninguna sorpresa: estos medicamentos constituyen precisamente el tratamiento de primera línea para el dolor neuropático, y su reducción sugiere que el cannabis medicinal desempeña un papel de sustitución parcial. El uso de los opioides fuertes también está disminuyendo, lo que es posiblemente una de las señales más interesantes del estudio en un contexto en el que la dependencia de los opioides constituye un problema de salud pública cada vez mayor en Europa.
Por otra parte, las dosis acumuladas administradas también disminuyen tras el inicio del tratamiento, no solo el número de pacientes que los consumen. En otras palabras, quienes siguen tomando analgésicos, toman menos. Esta doble tendencia (menos consumidores y dosis reducidas) refuerza la interpretación de un efecto real, aunque sea modesto.
Otro resultado destacable en esta indicación: el consumo de benzodiazepinas ansiolíticas disminuye significativamente tras el inicio del tratamiento con cannabinoides, lo que podría reflejar una mejora de la ansiedad asociada al dolor crónico.
Resultados variables según las indicaciones
En situaciones de cuidados paliativos y en los síntomas rebeldes en oncología, los resultados apuntan en la misma dirección, pero con amplitudes mucho mayores, lo que se explica en parte por la dinámica particular de estas poblaciones. Los pacientes en cuidados paliativos experimentan un aumento de la medicación en los meses previos al inicio del tratamiento, seguido de una caída brusca después: la elevada mortalidad en este grupo (solo 88 pacientes de 214 seguidos a los 6 meses) complica la interpretación de los datos.
En cuanto a la espasticidad dolorosa asociada a la EM, el panorama es menos favorable: aunque el número de pacientes que consumen analgésicos no opiáceos disminuye tras el inicio del tratamiento, las dosis acumuladas administradas aumentan en casi todas las clases de medicamentos. El estudio ofrece una explicación técnica, un posible artefacto del método de regresión segmentada, pero este resultado merece atención. Es posible que el cannabis medicinal se sume a los tratamientos existentes para esta indicación, en lugar de sustituirlos.
La epilepsia refractaria, por último, sigue siendo la gran incógnita: el número de pacientes (149) es demasiado reducido para que los análisis estadísticos sean concluyentes. Se observa visualmente una tendencia a la disminución del uso de benzodiazepinas anticonvulsivas tras el inicio del tratamiento, un resultado coherente con la interacción farmacológica conocida entre el CBD y el clobazam, pero no alcanza el umbral de significación.
Una persistencia en el tratamiento que plantea interrogantes
Uno de los resultados transversales más importantes del estudio se refiere a la persistencia en el tratamiento: a los seis meses, solo el 54,8 % de los pacientes incluidos seguían consumiendo cannabis medicinal. En realidad, es probable que esta cifra esté subestimada, ya que los propios autores señalan lagunas en el registro ReCann.
Pero refleja una realidad conocida por los médicos: los efectos adversos (sobre todo neuropsiquiátricos y gastrointestinales) y la percepción de ineficacia llevan a una proporción significativa de pacientes a interrumpir el tratamiento en los primeros meses. La persistencia es especialmente baja en situaciones paliativas (21,5 % a los 6 meses), lo que se explica por los fallecimientos.
Lo que realmente significan estos resultados
Los autores se muestran cautelosos. El estudio U.Cannabis no es un ensayo clínico aleatorizado: no cuenta con un grupo de control, por lo que es imposible descartar que algunas de las tendencias observadas estén relacionadas con la evolución natural de las patologías o con otros factores. El número de participantes sigue siendo limitado para varias indicaciones, y el seguimiento de seis meses es corto para enfermedades crónicas.
Dicho esto, los resultados concuerdan con la bibliografía internacional disponible. Los últimos metaanálisis publicados en el BMJ y en la Biblioteca Cochrane 1 concluyen que el cannabis medicinal tiene un efecto de magnitud reducida, pero real sobre el dolor crónico y los síntomas asociados. El estudio francés confirma que este efecto también se observa en condiciones reales de uso, con recetas reales, pacientes reales y un sistema sanitario real.
Para Francia, estos datos llegan en un momento decisivo. La fase experimental ha concluido. La generalización del cannabis medicinal se espera desde hace muchos meses. El estudio U.Cannabis no zanja este debate, pero aporta un argumento de peso a quienes abogan por una transición hacia un acceso permanente y regulado: incluso a baja intensidad, el efecto está ahí.
1
- Wang et al., BMJ, 2021 – metaanálisis sobre el cannabis medicinal para el dolor crónico oncológico y no oncológico
- Mücke et al., Cochrane, 2018 – revisión sobre los medicamentos a base de cannabis para el dolor neuropático crónico en adultos
- Solmi et al., BMJ, 2023 – revisión paraguas sobre los beneficios y riesgos del cannabis (metaanálisis de ensayos aleatorizados y estudios observacionales)
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